@abrilpenaabreu
En 2 días será el Día Internacional de la mujer y cómo cada 8 de marzo el mundo recordamos una verdad evidente: la igualdad entre hombres y mujeres no es solo una aspiración moral, es una condición necesaria para el desarrollo de las sociedades.
La República Dominicana ha avanzado en algunos aspectos. Hoy las mujeres dominicanas estudian más que antes, ocupan espacios profesionales que hace décadas parecían inaccesibles y participan cada vez más en la vida pública. En universidades, empresas, medios de comunicación y espacios de liderazgo social, su presencia es cada vez más visible.
Sin embargo, la realidad demuestra que el país todavía arrastra profundas desigualdades de género que no pueden ignorarse.
La violencia contra las mujeres sigue siendo uno de los problemas más graves de la sociedad dominicana. Cada año los feminicidios vuelven a colocar el tema en el centro del debate nacional, recordándonos que la protección de la vida y la seguridad de miles de mujeres sigue siendo una deuda pendiente del Estado y de la sociedad.
Pero la desigualdad no se expresa únicamente en la violencia.
También se manifiesta en las brechas salariales, en la sobrecarga de trabajo doméstico que todavía recae principalmente sobre las mujeres, en las dificultades para acceder a posiciones de poder político y económico, y en los obstáculos que enfrentan muchas madres para conciliar la vida laboral con las responsabilidades familiares.
Paradójicamente, las mujeres dominicanas representan más de la mitad de la población y son pilares fundamentales del tejido social. Son quienes sostienen hogares, educan generaciones, impulsan emprendimientos y participan activamente en la economía nacional.
Sin embargo, su presencia en los espacios donde se toman las decisiones sigue siendo limitada.
La participación femenina en la política ha aumentado en las últimas décadas, pero todavía está lejos de reflejar el peso real de las mujeres en la sociedad dominicana. La democracia no se fortalece solo con elecciones; se fortalece cuando todos los sectores de la sociedad tienen la oportunidad real de participar en la construcción del país.
El desafío del país en materia de género no debe reducirse a discursos simbólicos cada mes de marzo.
Requiere políticas públicas sostenidas, instituciones que funcionen, justicia efectiva frente a la violencia, oportunidades económicas reales y una transformación cultural que permita superar los estereotipos que durante generaciones han limitado el desarrollo pleno de las mujeres.
El Día Internacional de la Mujer no es únicamente una fecha de celebración.
Es también un recordatorio de que la igualdad no se logra solo con palabras, sino con decisiones, políticas y cambios concretos.
Una sociedad que limita el potencial de la mitad de su población termina limitando su propio futuro.
Por eso, avanzar hacia una República Dominicana más justa también significa construir un país donde las mujeres puedan vivir con seguridad, desarrollarse plenamente y participar en igualdad de condiciones en todos los espacios de la vida nacional.
Porque la igualdad de género no es solo una causa de las mujeres.
Es una causa de la democracia.



