Noticias Opinión

La Fuerza del Pueblo: De la consolidación electoral al horizonte del poder

Por José Alberto Blanco


Compartir

La historia reciente de la República Dominicana ha sido testigo del surgimiento y fortalecimiento de una organización política que, en apenas cinco años, ha transformado el mapa electoral y el discurso opositor: La Fuerza del Pueblo (FP). Fundada en 2019, esta entidad ha demostrado que la coherencia ideológica, el liderazgo experimentado y la conexión con las demandas sociales pueden traducirse en resultados concretos.

Según los datos oficiales de la Junta Central Electoral (JCE), los avances de FP en los procesos electorales han sido contundentes:
• En las elecciones presidenciales de 2020, FP obtuvo aproximadamente 365,000 votos, posicionándose como la tercera fuerza política nacional en su primera participación independiente.

• En las elecciones presidenciales de 2024, la organización alcanzó 1,258,159 votos, equivalentes al 28.85% del total, consolidándose como la segunda fuerza política del país, superando al Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

En el nivel senatorial, FP logró tres victorias emblemáticas:

• Distrito Nacional: Omar Fernández con 256,054 votos (56.20%)
• San Juan: Félix Bautista con 66,432 votos (53.17%)
• La Romana: Eduard Espiritusanto con 57,464 votos (52.17%).

El salto cuantitativo en las votaciones de la Fuerza del Pueblo entre 2020 y 2024 es revelador: en apenas cuatro años, la organización experimentó un aumento de más de un 244% en su caudal electoral presidencial, pasando de 365,000 votos a 1,258,159.

Este crecimiento no solo refleja una expansión territorial y estructural, sino también una consolidación del mensaje político que conecta con las aspiraciones ciudadanas.

En el nivel senatorial, la FP logró victorias con mayorías absolutas en tres demarcaciones clave, lo que confirma que su propuesta no solo suma en lo nacional, sino que convence en lo local. Cada cifra es testimonio de una fuerza que no se improvisa, sino que se construye con visión, coherencia y liderazgo.

Las recientes declaraciones del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que atribuyen el crecimiento de la Fuerza del Pueblo a una supuesta “sonsacadera” de dirigentes, merecen una reflexión más profunda. El ascenso de FP no se basa en el desplazamiento oportunista, sino en la inspiración estratégica.

Su propuesta política ha logrado que líderes de distintas corrientes, incluyendo expeledeístas, vean en ella una plataforma legítima para alcanzar el poder con visión de Estado. Más que restar, FP suma. Convoca, no divide. Y en ese llamado, se revela su verdadera fortaleza: ser un espacio de convergencia para quienes creen que gobernar es servir, no simplemente ganar.

Este crecimiento sostenido también se explica por la confianza que el país deposita en el liderazgo del Dr. Leonel Fernández. Su trayectoria como estadista, su capacidad de articular ideas con profundidad y su visión de desarrollo han convertido su figura en un referente de estabilidad y experiencia.

En tiempos de incertidumbre, la ciudadanía reconoce en él no solo al político hábil, sino al pensador estratégico que sabe interpretar los desafíos del presente y proyectar soluciones para el futuro.

Estos resultados no son casuales. Reflejan una estructura en expansión, una narrativa política renovada y una ciudadanía que busca alternativas viables frente a los desafíos institucionales y sociales del presente.

La Fuerza del Pueblo ha ganado en todos los procesos electorales en los que ha participado. Ahora, le corresponde alcanzar el poder. No como una ambición personalista, sino como una responsabilidad histórica. El país demanda gobernanza transparente, modernización institucional y liderazgo con visión de Estado. Y FP está en condiciones de responder.

El camino hacia el 2028 no es simplemente una carrera electoral: es una oportunidad para construir un nuevo pacto social, donde la ética pública, la equidad territorial y la participación ciudadana sean pilares de una democracia más robusta.

La Fuerza del Pueblo ha demostrado que sabe ganar. Ahora debe demostrar que sabe gobernar.