Editorial

¿Por qué la indignación selectiva con República Dominicana?

ElPregoneroRD- Es curioso cómo la comunidad internacional —esa misma que durante décadas ha sido irresponsable en su manejo de la crisis haitiana— solo parece encontrar voz cuando se trata de criticar a República Dominicana por su política migratoria.

Haití ha perdido a su presidente, tiene partes enteras de su territorio bajo control de bandas armadas, y en su suelo se cometen asesinatos, secuestros y violaciones todos los días. Su aparato productivo está colapsado, su infraestructura sanitaria destruida, su sistema educativo prácticamente inexistente y su medioambiente devastado.

Pero en lugar de centrar su preocupación en la incapacidad del Estado haitiano para ofrecer a su gente las condiciones más básicas de dignidad, los medios internacionales y algunos organismos parecen obsesionados con lo que hace o deja de hacer República Dominicana. Un país que —a diferencia de muchos otros— ha abierto sus puertas para ofrecer trabajo, salud y educación a miles de haitianos, muchas veces en condiciones que su propio país no les garantiza y muchas veces en detrimento de nuestros propios nacionales.

En vez de escudriñar cada paso que da Dominicana, tal vez deberían preguntarse por qué Haití, en pleno siglo XXI, sigue sin poder hacer lo que la mayoría de las naciones del mundo ha logrado de alguna forma: garantizar orden, estabilidad mínima y derechos fundamentales a sus ciudadanos.

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Hay refajos y sábanas, la de la comunidad internacional y comparsa es todo un juego de ellas.