Cultura Educación Efemérides Sin categoría

El día que se restauró la dignidad: 15 de julio de 1865 y el fin de la Guerra de la Restauración

Por Abril Peña

Compartir

A veces, los días más importantes de la historia no tienen himnos ni desfiles. Pasan silenciosamente, sin conmemoraciones masivas, pero marcan para siempre el rumbo de un país. Tal es el caso del 15 de julio de 1865, fecha en que las últimas tropas españolas abandonaron la República Dominicana, sellando así el triunfo de la Guerra de la Restauración y la recuperación plena de nuestra soberanía.

Habían pasado dos años desde que, el 16 de agosto de 1863, un grupo de valientes inició el alzamiento de Capotillo, símbolo del rechazo popular a la anexión a España impuesta por Pedro Santana en 1861. Lo que siguió fue una guerra tenaz, irregular y popular, en la que campesinos, líderes civiles, exmilitares y mujeres jugaron un rol fundamental para expulsar al ejército más poderoso de Europa en ese momento.

La Guerra de la Restauración no fue una guerra convencional. Fue una guerra de montes, de emboscadas, de estrategias asimétricas. Fue una guerra sin uniforme, sin paga, sin garantías. Fue la guerra de quienes sabían que sin soberanía no hay libertad, ni futuro, ni dignidad.

Mientras en la capital se intentaba consolidar la autoridad española, el resto del país ardía en resistencia. Santiago, Puerto Plata, Montecristi, San Francisco de Macorís y muchas otras regiones se alzaron bajo el liderazgo de figuras como Gregorio Luperón, Gaspar Polanco, Benito Monción, Pepillo Salcedo y José Cabrera.

Aunque la reina Isabel II firmó el 3 de marzo de 1865 el decreto que derogaba la anexión, no fue hasta julio de ese año que la salida militar se concretó. El 10 de julio comenzaron a embarcar tropas españolas desde el puerto de Santo Domingo, y fue el 15 de julio cuando zarpó el último contingente.

Ese día, sin tiros ni discursos, el país quedó finalmente libre de ocupación. Lo que se había perdido por la traición de una élite, se recuperó por la sangre y el coraje de un pueblo.

Pese a la importancia de la fecha, el 15 de julio no es feriado nacional, ni tiene una presencia destacada en el calendario cívico escolar. En cambio, hemos construido una narrativa más simbólica y centrada en el inicio del proceso (16 de agosto de 1863), olvidando que la lucha por la libertad solo se consuma cuando se recupera el control total del territorio.

Lo que dejó la Restauración

Recuperación de la independencia perdida en 1861.

Consolidación de líderes civiles y militares que luego darían forma a la Segunda República.

Fortalecimiento del sentimiento nacional y del principio de autodeterminación.

Un legado de resistencia que aún hoy es ejemplo frente a cualquier forma de injerencia.

En tiempos donde se cuestiona la vigencia del patriotismo y se manipula la historia con fines partidarios, recordar el 15 de julio de 1865 es un acto de justicia y memoria. Ese día no solo se fue un ejército: volvimos a ser dueños de nosotros mismos.

Recordarlo es también una forma de preguntarnos:

¿Estamos hoy defendiendo con la misma convicción aquello que ellos lograron con sangre y coraje?