Por Bellelyn Castillo
El Pregonero, Santo Domingo. –La psicoterapeuta Zoila Luna generó reflexión al abordar un tema sensible dentro de la dinámica familiar: la percepción de los hijos frente a la infidelidad del padre.
Según la especialista, cuando un padre falla en su rol, pueden producirse reacciones emocionales importantes en los hijos, especialmente si se ve afectada la estructura familiar que estos concebían como estable y sólida.
Luna explicó que situaciones como tener un hijo fuera del matrimonio pueden vivirse por los hijos como una ruptura de la estabilidad familiar, provocando sentimientos de decepción y dolor. No obstante, aclaró que dicha reacción no debe interpretarse como una traición directa hacia el hijo, sino como una consecuencia del quiebre del modelo familiar que este valoraba.
La terapeuta enfatizó que la infidelidad es un asunto exclusivo de la pareja. Cuando el hijo asume el rol de defensor de uno de los padres generalmente de la madre se produce una confusión de roles que puede dañar de forma irreversible la relación con el padre. “El hijo no es la pareja, es el hijo”, subrayó.
Zoila Luna advirtió que ocupar un lugar que no corresponde puede llevar a rupturas afectivas permanentes. En ese sentido, concluyó que el padre no le es infiel al hijo: quien falla es el esposo a su esposa, aunque esa esposa sea la madre. Separar los roles, afirmó, es clave para preservar los vínculos familiares.



