Por Kelvin Ortiz Faña
Ayer, los medios de comunicación resaltaron las declaraciones de la embajadora de República Dominicana en los Estados Unidos, Sonia Guzmán, quien calificó de «normales» las deportaciones de dominicanos indocumentados.
La embajadora se le olvidó, que ella representa a los dominicanos y no los intereses de los Estados Unidos. En momento tan angustiante para miles de familias dominicanas, tanto allá como aquí, sus declaraciones, en vez de llenarle de alivio a sus compatriotas, lo único que generó fue frustración.
Su metida de pata, por suerte fue en su proceso de salida como embajadora, porque de no ser así, hace rato que tuviéramos pidiendo su cabeza.
Es muy lamentable que por hacerle coro a los americanos, la embajadora salieran con esa barbaridad, cuando debe es pedirle al gobierno de Donald Trump, un trato digno y respetar los derechos humanos de los dominicanos.
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