Por Kelvin Ortiz Faña
República Dominicana, específicamente la región Este del país, por meses vivió como suspendido de un hilo, oscilando entre la permanente frustración y la fugaz esperanza de que no se haría justicia por la aprobación del Aeropuerto Internacional en Bávaro. Un atentado al Medio Ambiente y al turismo en general. Pero también, una violación a las leyes y la Constitución dominicana.
El pueblo ve con anhelo la decisión del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), quien declaró como lesivo al interés público el proyectado aeropuerto, haciendo justicia y respondiendo a la legitimidad.
Con la disposición del IDAC, quedó comprobado lo que expresaban los expertos en Medio Ambiente y turismo, pero también, los análisis de los expertos en derecho, quienes coincidían que la aprobación de ese aeropuerto violaba los principios, normas y procedimientos establecidos en el ordenamiento jurídico vigente. También, que ponía en riesgo la seguridad aeronáutica del país y la operación de otras infraestructuras existentes, que por años a ayudado el desarrollo económico y turístico del país.
Todos concluían en la suspensión inmediata de la construcción de ese proyecto. Tal y como hizo el IDAC en su resolución de hoy.
De manera particular, felicito al director del IDAC, Román Caamaño Vélez, quien tuvo la valentía, el patriotismo y la decisión correcta de suspender el aeropuerto en Bávaro. Es justa también reconocer su coraje al revelar una serie de irregularidades en el proceso de aprobación del proyecto.



