Opinión

Primer Congreso Pedagógico de la ADP: “El magisterio habló”

Por Carlo Lara


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Este congreso no solo fue un evento pedagógico, sino una declaración colectiva de unidad del magisterio nacional. Es imposible construir una educación de calidad sin la participación protagónica de quienes la hacen posible.

En un contexto donde la educación dominicana enfrenta desafíos históricos y amenazas de sectores de poder a lo interno y externo, la realización del Primer Congreso Pedagógico: “La educación dominicana pensada desde el magisterio, llevado a cabo por la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), ha representado un evento determinar  el cual merece ser valorado más allá de la coyuntura actual.

Con un llamado contundente del presidente del Comité Ejecutivo Nacional de la ADP: profesor Eduardo Hidalgo ¡Vamos con todo! citamos: ¡Es hora de reflexionar, innovar y transformar la educación”, exclamó el dirigente magisterial marcando las 8:00 AM del miércoles 18 inició este primer Congreso Pedagógico.

Hidalgo al dirigirse al magisterio en la apertura, envío un mensaje a toda la comunidad educativa en el que los invitaba a debatir, aprender y crecer todos juntos,  afirmando que la educación es el motor de una transformación profunda, en donde los maestros son los conductores.

Este congreso no solo constituye un espacio de reflexión del magisterio, sino también un acto de reivindicación del rol del docente en la elaboración de políticas educativas en beneficio de esta noble profesión. Durante años, las decisiones en materia educativa han sido tomadas por actores alejados de la realidad del sistema educativo dominicano, instituciones nacionales e internacionales que desconocen la realidad de la escuela y sus características.  Por lo que este Primer Congreso Pedagógico marca un hito histórico: escuchar a los verdaderos protagonistas, los hombres y mujeres que día tras día tienen el reto de llevar el pan de la enseñanza a los niños, niñas y adolescentes de nuestro país. “El magisterio habló”

Destacar y felicitar a los maestros y maestras por la participación masiva del magisterio dominicano. El éxito de este Primer Congreso ha expresado de manera contundente el compromiso de los maestros con la mejora del sistema educativo.

Recordemos que este Primer Congreso Pedagógico: La educación dominicana pensada desde el magisterio tuvo como propósito aportar en la mejora del aprendizaje y el rol del docente como sujeto pedagógico, defender  la educación pública, la carrera docente y la calidad de la inversión del 4% del PIB para la educación, además de debatir sobre el cumplimiento del artículo 197 de la Ley 66-97 y la prioridad del gasto educativo, analizar la relación entre el currículo oficial y la práctica docente en el aula e incorporación  de la tecnología, la inteligencia artificial en los procesos educativos y por último realizar un análisis del modelo educativo dominicano y la formación de ciudadanos críticos, solidarios y participativos.

Este evento dejó claro que es imposible construir una educación de calidad sin la participación protagónica de quienes la hacen posible.

Destacar, el verdadero reto comienza ahora, elaborar un plan estratégico para poner en marcha las conclusiones y propuestas emanadas de este Primer Congreso. Es responsabilidad tanto de las autoridades como de la sociedad en general asumir estos aportes y traducirlos en acciones concretas que impacten positivamente el sistema educativo dominicano.

La educación dominicana necesita diálogo, consenso y, sobre todo, voluntad política para lograr cambiar la realidad que hoy vivimos, el proceso enseñanza-aprendizaje necesita adecuarse a los tiempos y la gran revolución tecnológica que ha implicado la Inteligencia Artificial, robótica entre otros avances, pero además la dignificación de la labor docente debe ser un eje fundamental en esta nueva era.

El Primer Congreso Pedagógico de la ADP ha abierto una puerta importante: la del debate desde la experiencia docente. Hacer caso omiso a esta contundente respuesta del magisterio Nacional.

Ignorar este esfuerzo y demostración de compromiso, dedicación y deseo de ser escuchado por parte de las autoridades sería un error histórico; aprovecharlo, y crear políticas tendentes a poner en práctica estás conclusiones, definitivamente podría marcar una verdadera transformación real y duradera en el tiempo.

En fin, este congreso no solo fue un evento pedagógico, sino una declaración colectiva de unidad del Magisterio nacional, ha sido sin duda, una señal clara de que los maestros y maestras quieren ser parte activa de la solución y una señal esperanzadora para el futuro de la educación dominicana a corto y largo plazo.