El Pregonero, Santo Domingo – El politólogo Juan González advirtió que el conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán tiene raíces profundas en la disputa por el programa nuclear iraní, pero también responde a una compleja red de intereses geopolíticos, energéticos y estratégicos que podrían prolongar la guerra y afectar seriamente la economía global.
Durante una entrevista en el programa Propuesta de la Noche, producido por Teleimpacto, canales 52 y 22, González respondió a preguntas del periodista Manuel Jiménez, ofreciendo un amplio análisis sobre los factores que han desencadenado la actual escalada militar en Medio Oriente.
El especialista explicó que uno de los detonantes fundamentales del conflicto es el programa nuclear iraní. Recordó que, en 2014, durante la administración del presidente Barack Obama, Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo nuclear que permitía a Teherán enriquecer uranio hasta un 5 %, nivel considerado adecuado para usos civiles como la producción de energía.
Sin embargo, esa situación cambió cuando Donald Trump asumió el poder en 2017. Según González, la decisión de retirar a Estados Unidos de ese acuerdo respondió en gran medida a presiones de aliados regionales como Israel y Arabia Saudita, quienes consideraban que el pacto no limitaba adecuadamente la capacidad económica y geopolítica de Irán.
“Israel y Arabia Saudita entendían que Irán estaba acumulando recursos a partir de sus exportaciones petroleras y que esos fondos eran utilizados para financiar aliados estratégicos en la región”, explicó.
Entre esos aliados mencionó al gobierno de Siria encabezado por Bashar al Assad, así como organizaciones como Hezbolá en Líbano, los hutíes en Yemen y Hamás en Palestina.
De acuerdo con el politólogo, el panorama se agravó cuando organismos internacionales como la Organización Internacional de Energía Atómica detectaron que Irán había incrementado el enriquecimiento de uranio hasta niveles cercanos al 60 %, una cifra muy superior al límite acordado para fines civiles.
“Para fabricar un arma nuclear se requiere aproximadamente un 90 % de enriquecimiento. Si Irán estaba en un 60 %, ya se encontraba en una etapa muy cercana”, indicó.
Ese avance generó una fuerte alarma en Israel y Arabia Saudita, que presionaron a Washington para adoptar una postura más dura frente al régimen iraní, recordó.
González señaló que el fracaso de las recientes negociaciones también contribuyó directamente al estallido del conflicto. Estados Unidos propuso que Irán desmantelara su programa nuclear y que el enriquecimiento de uranio fuera manejado por un consorcio internacional que luego suministraría el combustible al país persa.
No obstante, el liderazgo iraní rechazó la propuesta por considerarla una humillación para su soberanía, reveló.
El analista explicó que en el sistema político iraní la última palabra en asuntos estratégicos la tiene el líder supremo, quien concentra tanto el poder político como religioso del Estado. Por esa razón, la negativa del ayatolá Ali Jamenei fue determinante para el fracaso de las negociaciones, aseguró González.
Según González, la ofensiva militar posterior —que incluyó ataques entre el 28 de febrero y el 1 de marzo— provocó la muerte de importantes figuras políticas, militares y religiosas dentro de Irán.
El politólogo advirtió que el conflicto podría prolongarse debido al poder regional de Irán. Señaló que se trata de una de las principales potencias de Medio Oriente, con una población cercana a los 90 millones de habitantes y un territorio de aproximadamente 1.6 millones de kilómetros cuadrados.
A esto se suma su ubicación geográfica estratégica, particularmente el control del estrecho de Ormuz, considerado el punto energético más importante del planeta.
“Por ese estrecho pasan alrededor de 20 millones de barriles de petróleo al día. Si Irán decide cerrarlo durante varias semanas, el impacto en el mercado mundial sería inmediato”, advirtió.
El especialista explicó que una interrupción prolongada del tránsito petrolero podría elevar el precio del crudo hasta los 200 dólares por barril o incluso más, debido a la drástica reducción de la oferta.
Asimismo, señaló que el conflicto ya tiene características regionales, pues Irán ha lanzado ataques contra bases militares estadounidenses en varios países de Medio Oriente, además de afectar territorios como Catar, Bahréin y Chipre.
En el plano internacional, González indicó que las principales potencias económicas observan la crisis con gran preocupación. Europa, Japón y Corea del Sur temen que un aumento del precio del petróleo golpee sus economías, mientras que China, el mayor importador de crudo del mundo, sería uno de los países más perjudicados.
“China importa cerca de 11 millones de barriles de petróleo al día, y una parte significativa de ese suministro pasa por el estrecho de Ormuz”, explicó.
Por esa razón, el analista considera que tanto China como los aliados occidentales presionarán para lograr una salida diplomática que ponga fin a la guerra.
González sostuvo que la estrategia de Estados Unidos e Israel también ha consistido en debilitar gradualmente a los aliados regionales de Irán, incluyendo al régimen sirio y organizaciones como Hezbolá y Hamás, con el objetivo de reducir la capacidad de influencia de Teherán.
Sin embargo, advirtió que el desenlace del conflicto sigue siendo incierto y que cualquier escalada adicional podría tener consecuencias globales en materia energética, económica y geopolítica.



