Las ambiciones de Roberto Salcedo

Opinión

Por Kelvin Ortiz Faña 


El súper alcalde derrotado por un novato de quita categoría, pero con los jueces a su favor, Roberto Salcedo, informó a la opinión pública la semana pasada que se decidió a aspirar a Senador en el Distrito Nacional por el PLD, con todos sus derechos, pero, y aquí está el pero, su figura política ha estado afectada por los últimos pasos que ha dado.

Volviendo a su gestión formidable en la alcaldía del Distrito Nacional, Roberto se veía presidenciable, y no era para menos, con figuras municipalistas que tenía a su lado, como lo son: Andrés Navarro y Domingo Contreras, no había forma de detenerlo hacia la escalinata del Palacio Nacional.

Pero el tiempo no fue su mejor aliado. Andrés Navarro sale de la alcaldía, luego lo hizo Domingo Contreras y por último lo hizo el propio Roberto. Quien ya despachaba de su villa en el Este. No recibía a las Juntas de Vecinos, los peledeístas pasaron de ser su aliados a un problema, la sociedad le reclamaba, pero él se creyó la película de ser el indispensable, dueño y amo de la Capital.

¡Sorpresa! David Collado lo sacó de competencia. Al verse fuera del escenario, Roberto volvió a su origen de humorista, la creatividad en aquel hombre le hicieron su compañía y las redes sociales fueron sus mejores aliados. Pensamientos va y pensamientos vienen de Roberto en sus redes, quien se lo olvidó de dónde venía. Una más que otras fotos con sus nietas, fueron protagonistas de miles de like en su Instagram, pero su ambición desmedida, no lo ha hecho entender que su carnaval pasó.

Tres años más tarde, Roberto sorprendió la sociedad dominicana, muy especial, la clase política del país, fue designado por el Poder Ejecutivo como ministro sin cartera para la Seguridad Ciudadana en sustitución de Franklin Almeyda. Una especie de cobrar en su casa, como lo hacía el anterior, pero sin necesidad de eso. ¿A Roberto le hace falta eso? Hasta yo respondo eso, no, pero su ambición es tan desbordante, que a él no le interesa los comentarios ni la opinión de los demás. Fue lo mismo que le pasó en su última gestión de la alcaldía, no escuchó. 

Peor aun, Roberto siendo un leonelista enfermo, demostró que no lo era, más bien demostró lo que siempre ha sido, estar donde le garanticen sus intereses. 

Con su derrota en las elecciones pasadas, más el decreto que buscó, Roberto no tiene esperanza ni de ganar una regiduría, pero, estamos en el país de las maravillas. 

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