El presidente Luis Abinader ha hecho honor a su palabra al disponerse a apoyar una reivindicación largamente esperada por un sector de la sociedad, y que si falta, cobra la vida, la tranquilidad y las esperanzas de mujeres en un número indeterminado puesto que la clandestinidad no permite cifras, ni investigaciones, ni creación de políticas públicas que eviten el terrible final, porque lo que no se estudia, no se conoce.
Las tres causales es la posibilidad de realizar un aborto terapéutico en caso de: violación, incompatibilidad del feto con la vida o cuando esté en peligro la madre, esto no significa que una discapacidad o síndrome se podrá usar como excusa, las cifras de muerte materna en República Dominicana, son increíblemente altas, así que, el riesgo no es una fábula y no será obligatorio en caso de llegarse aprobar, puesto que tener un congreso blindado como el que tiene hoy el PRM no es garantía de respeto a la independencia del Estado versus la larga mano de las Iglesias. que a diferencia de los políticos sí saben jugar su rol.
El PLD estaba más blindado y Danilo Medina no pudo lograr la ansiada legislación que condena a las mujeres más pobres a abortos inseguros, porque las de clase media tienen a donde ir, sobre todo las hijas, madres, novias y esposas de aquellos que hipócritamente protestan, para luego comprar una receta, ir a una clínica o tomar un avión y hacer a escondidas lo que juzgan a los demás por hacer.
Mientras tanto, felicitaciones al Presidente Abinader por tomar el toro por los cuernos, en un tema que la mayoría de los políticos teme tocar por miedo a perder popularidad.
República Dominicana es uno de los pocos países en el mundo con una legislación draconiana y que considera a las mujeres ciudadanos de segunda, sin capacidad de decidir sobre sus propios cuerpos en situaciones extraordinarias y el cuento chino de separar la legislación del código penal, no es más que eso, un cuento, un caramelo para entretener y mantenerla como pelota de ping pong en el Congreso para engañar a los incautos, entretener a los interesados en su aprobación y mantener felices a los acólitos en las Iglesias.
Un juego perverso que pretende estar bien con todo el mundo y escurrirse de la responsabilidad que como congresistas tienen con el pueblo y que la ciencia ha demostrado hasta la saciedad.
Religión y Estado son una mala combinación y la historia está llena de ejemplos, la diferencia es que la inquisición pasó hace bastante tiempo ya, aunque nuestros congresistas parecieran seguir creyendo que morirán en la hoguera.
elpregonerord@gmail.com



