Opinión

La función del  Fondo Fiduciario en beneficio de las víctimas

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Por Rommel Santos Diaz

Es alentador observar en las conclusiones de las actividades de la Corte Penal Internacional el efecto positivo que el Fondo Fiduciario en beneficio de las víctimas ha logrado tener entre las víctimas que han sido beneficiarias directas o indirectas de la asistencia prestada en virtud de los mandatos  de este importante Fondo Fiduciario.

No obstante, los recursos mínimos que ha reunido el Fondo Fiduciario  mediante contribuciones voluntarias, las mismas  están muy lejos de satisfacer las necesidades de los posibles beneficiarios.

Lamentablemente, uno de los resultados esperados del balance, a saber, las promesas de contribuciones al Fondo Fiduciario, no han tenido el resultado que cabía esperar  en vista de la evaluación positiva de las actividades desarrolladas por este y su efecto entre las víctimas.

De todas maneras, se han sumado algunos nuevos, lo que siempre es positivo. Sigue siendo evidente, que el Fondo Fiduciario necesita  sus estrategias de obtención de fondos y que los Estados y otros interesados deben ser más sensibles a sus actividades.

En nuestra opinión, una forma de hacerlo, además de responder al pedido de contribuciones hecho por el Fondo Fiduciario, es buscar sinergia entre los proyectos del  Fondo Fiduciario y los proyectos de desarrollo de los Estados Parte del Estatuto de Roma.

El Fondo Fiduciario también necesita ocuparse más de difundir entre las comunidades afectadas información fidedigna acerca de los mandatos y el objetivo del Fondo, a fin de evitar percepciones equivocadas sobre sus actividades o recursos  que conduzcan a la desilusión y la frustración entre las víctimas.

Finalmente, en cuanto a los mandatos y  a la función de cara al futuro del Fondo Fiduciario en la ejecución de posibles órdenes de reparación  dictadas por la Corte Penal Internacional  en beneficio de las víctimas en las distintas comunidades  se espera que los Estados  hagan las contribuciones  al Fondo  que  establece el Estatuto de Roma.