La Comisión Internacional de la Verdad y China

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Por Pelegrin Castillo


Responde a una imperiosa y urgente necesidad, la creación de una Comisión Internacional de la Verdad para determinar lo que efectivamente sucedió entre finales de Septiembre del 2019 y Enero del 2020 en la ciudad china de Wuhan, que constituyo el epicentro de la Pandemia del COVID 19, que ha terminado por desestabilizar el orden internacional.

Tanto o más importante que esperar vacunas, curas o tratamientos, todos los pueblos de la tierra necesitan saber del gobierno chino, de la Organización Mundial de la Salud y de los demás gobiernos de las potencias mayores de la tierra, la verdad sobre lo acontecido, que ha impactado terriblemente a todo el mundo. Tengamos presente, que sin una búsqueda sincera de la verdad y la credibilidad que de ella se deriva, no pueden construirse ni preservarse relaciones internacionales respetables y duraderas.

En la reciente cumbre de China con las  naciones del CELAC, el gobierno comunista chino ofreció créditos hasta 1000 millones de dólares para financiar dosis de vacunas elaboradas en China para ser usadas en América Latina. Al mismo tiempo, ese régimen sigue haciendo propaganda política sobre su forma de gestión autoritaria de la crisis y de las tecnologías de control social que se están  aplicando. Eso sucede cuando ese gobierno debe al mundo una explicación satisfactoria de lo que sucedió. Por eso abogamos por la formación de un movimiento mundial de ciudadanos de todos los pueblos de la tierra,  que reclamen la constitución de una Comisión Internacional de la Verdad, con independencia y solvencia suficientes para aclarar las causas  de esta tragedia y de las responsabilidades correspondientes. Y, sin dudas, seria de gran valor que las autoridades de China acepten esa investigación. Propiamente, deberían ser las más interesadas en que la misma se lleve a cabo.

Hoy por hoy, China ha perdido la confianza de una gran mayoría de los pueblos de la tierra, por las evidencias crecientes y consistentes de que manipulo la crisis con fines inconfesables. En el menos grave de los casos, hay sospechas fundadas de que actuó en forma irresponsable de cara al mundo, con un resultado catastrófico, por lo que sería una vergüenza mayor y un serio peligro a futuro, que se renuncie a reclamar una aclaración de lo ocurrido, por parte de esa Comisión Internacional de la Verdad que proponemos.

Sabemos de antemano que la naturaleza totalitaria del poderoso régimen del Partido Comunista Chino, es un enorme obstáculo, ya que engendra comportamientos cargados de secretismo y manipulación, tal y como sucedió en la antigua Unión Soviética en ocasión del estallido del reactor cuatro de la planta nuclear de Chernobil, que puso en peligro muchos pueblos a partir de abril de 1986, y que fue un evento que contribuyó al derrumbe de ese imperio.

Además, no debemos olvidar que ya China tiene antecedentes: a finales de los ochentas, cuando provocó brotes de fiebres hemorrágicas por prácticas poco transparentes en un laboratorio militar de biotecnología, que fueron denunciados por el jefe de la unidad de combate contra las armas

biológicas de régimen sovietico, coronel Alibet.

¿Resistirán los dirigentes del Partido Comunista Chino esa prueba de verdad y transparencia( Glásnost)? ¿Puede el mundo pasar por alto esa actuación china, renunciar a las reservas justificadas frente a esa potencia, que no oculta ni siquiera en estas dramáticas circunstancias, su designio de ejercer hegemonía en el mundo? ¿ Podrá seguir controlando las cadenas de suministro globales en tantas áreas estratégicas sin resolver la profunda contradicción que supone el engendro del Capicomunismo, que evoluciona rápidamente hacia una nueva y ominosa forma de imperialismo?

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