Por Wilson Pérez
La gestión del Teniente General Carlos Luciano Díaz Morfa frente al Ministerio de Defensa, sin dudas que merece todo el reconocimiento del buen trabajo realizado, sobre todo por lograr que el poder ejecutivo aumentara el presupuesto de defensa en más de un 70 % en los últimos cuatro años, lo que se refleja en mejora de los sueldos de los militares, de las infraestructuras, de las condiciones de vida y de la listeza operacional. Sin la menor duda, hoy tenemos mejores soldados y unas Fuerzas Armadas mejor preparadas para cumplir con su misión constitucional.
La historia de la Fuerzas Armadas dominicanas son de una institución estable, con una doctrina, que se encuentra unida por el deber, la disciplina, el liderazgo, educación, por la uniformidad de sus costumbres y más aún por su formación y deseo de cada militar de carrera y formación alcanzar el máximo escalón, aun a sabiendas que tal distinción y honor no está reservado para todos, sin embargo muchos durante su larga y extensa carrera, más de 35 años, se preparan académicamente y de manera incansable lo dedican al servicio de la nación.
La uniformidad de las costumbres en las Fuerzas Armadas no solo se refleja en el carácter y los uniformes, sino también en los valores y principios institucionales que, sin importar el rango o la función de sus miembros, les permiten compartir el deber de proteger y servir a la patria con honor y lealtad, sin banderas políticas y sin representar intereses personales o de grupos particulares. Por eso el relevo generacional en el mando es importante para mantener ese espíritu de cuerpo que le permitan a las Fuerzas Armadas seguir siendo garante de la soberanía, independencia, la democracia, las libertades ciudadanas, la integridad territorial, los derechos humanos y sobre todo del poder político legalmente constituido.
Las FF.AA., son una institución de carácter que se desarrolla mediante un proceso continuo y de oportunidades para formar mejores líderes que le permitan mantener y fortalecer la excelencia y efectividad de las FFAA a lo largo del tiempo.
En las filas de las FFAA no debe haber lugar para aquellos que se acostumbran a generar intrigas o rumores o hablar mal de sus superiores, compañeros o subordinados, ni para cuestionar las decisiones del mando, tampoco para aquellos que por medios de zancadillas y prácticas malsanas quieran escalar y ocupar una posición. Pero si debe haber lugar para aquellos que se le reconocen los méritos, su sacrificio, su lealtad, su preparación, su formación y su entrega a la institución por medio del respeto a la ley y la constitución.
Muchos oficiales que, por demás, prestigian la carrera militar se han ganado el derecho de ser tomados en cuenta en el relevo militar como lo establece la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas. En el caso del Ministro Diaz Morfa, es una oportunidad para que el presidente Abinader, si desea mantenerlo en el cargo, lo ponga en la honrosa posición de retiro y lo designe, en su condición civil, Ministro de Defensa, y designe un Comandante Conjunto de las FFAA.
El autor es abogado y comunicador con maestría en Derecho Relaciones Internacionales



