El Estado de hoy, no es el mismo del 2000

El Pregonero
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En tan solo unos días hemos visto los grupos de WhatsApp y las redes sociales llenarse de mensajes furiosos de «compañeros» perremeistas que exigen ser beneficiados con empleos en el tren gubernamental, hasta el punto de que en algún que otro caso terminó con heridas (Laguna Salada) y obligó a un expresidente Hipólito Mejía a dar un paso al frente y pedir algo imposible para algunos: paciencia.

La mayoría de los dominicanos parece creer que el Estado está lleno de botellas o que casi todos los empleados públicos, ellos lo creen pero el presidente Luis Abinader y aquellos que le acompañan en el manejo de la cosa pública saben que no, la mayoría de los quejosos tienen años fuera del tren gubernamental y no saben: primero que las botellas que las hay son las menos por odiosas que sean y segundo, que el Estado de hoy no es el Estado de ayer y tercero, y no menos importante, que nos encontramos en menos de una crisis económica y de salud que no da tiempo a que nadie aprenda sus funciones sencillamente no hay lugar para el error razón por la cual los técnicos son imprescindibles.

Dicho esto, aunque se quisiera barrer como era la usanza en los gobiernosde finales de los 90s o principios del 2000 ya no es una opción, los empleados públicos tienen derechos y deberes y cuando cumplen es un tanto difícil salir de ellos aunque no imposible y hacerlo tiene un costo económico que tenemos muy claro que en un momento de crisis como este el Estado tal vez no pueda enfrentarlo sobretodo si al hacerlo terminan con sus cuentas embargadas por los trabajadores imposibilitando la gobernabilidad, lo que obliga a mirar cada expediente de un empleado que no sea de libre remoción con lupa.

También está el tema de que si el sector privado está en crisis y tiró a la calle medio millón de empleados, no podrá como en ocasiones anteriores absorber ni siquiera a una parte mínima de los salientes y estos en adición tampoco podrán invertir como emprendedores puesto que la situación no es propicia para un emprendimiento exitoso más que en contados casos.

Pecariamos de inocentes si pensamos que el PRM no va a nombrar a los «compañeros», pero definitivamente no será a la velocidad que esperan ni en el número que desean, en tiempos de Covid-19 la prudencia se impone, y nadie nada tanto para morir en la orilla y a eso se ciñe el Gobierno del Cambio. ¿Lo entenderán los compañeros?

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