Soy de los que piensa que, en su momento, el presidente Luis Abinader quizá no conocía a profundidad la verdadera capacidad de su actual ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Eduardo Estrella.
Aunque ha sido un aliado político, hoy resulta evidente que la República Dominicana necesita, más que discursos o protagonismos, de sus mejores hombres y mujeres: aquellos que demuestran patriotismo no con consignas ni con protestas simbólicas, sino con acciones concretas, en el momento y en el lugar donde se les necesita.
El país requiere servidores públicos que entiendan que la defensa de los bienes de la patria no se hace desde la comodidad de la crítica, sino desde el trabajo serio, responsable y silencioso. En ese contexto, considero que el actual ministro de Obras Públicas es uno de esos hombres que actúan sin aspavientos, pero con resultados visibles.
Durante un recorrido realizado el pasado fin de semana, pude constatar de primera mano la magnitud, la calidad y el estilo de las obras que se ejecutan en distintas zonas del país. Esas construcciones hablan por sí solas y confirman lo que decían los viejos: el que sabe, sabe. No hay improvisación ni populismo, hay planificación, ejecución y compromiso.
Muchos han interpretado la seriedad de Eduardo Estrella como una debilidad política. Tal vez por eso algunos no lo visualizan como un posible candidato presidencial. Sin embargo, esa misma seriedad es la que hoy demuestra que estamos ante un hombre de Estado: humano, cercano, amigo de sus amigos y respetuoso incluso de quienes le adversan. Un servidor público que entiende que gobernar es servir, no exhibirse.
No nos queda más que reconocer que el presidente Abinader ha acertado en integrar a su gobierno personas que trascienden los colores partidarios. Hoy comprendo mejor el porqué de algunas de sus decisiones.
Y no se trata de desmeritar a los valiosos profesionales y técnicos del Partido Revolucionario Moderno, que los hay en abundancia, sino de entender que la patria está por encima de cualquier organización política.
Señor presidente Luis Rodolfo Abinader Corona, no importa de qué partido provenga una persona si está dispuesta a servir con honor, honestidad y capacidad. Cuando la nación lo necesita y existen hombres y mujeres preparados para responder, colóquelos en posiciones donde puedan aportar. Porque al final, ese no es un servicio a un partido: es un servicio a la República Dominicana.




