A apenas día y medio del inicio del asueto de Semana Santa más largo que hemos tenido, hay necesariamente que recordarle a la población que el mundo no se acaba mañana al medio día, que es fácil dejarse llevar por la alegría, pero tenemos que llamar al comedimiento no por un tema religioso siquiera, si no por un sentido de prudencia mínima.
La Semana Santa suele dejar un rastro de accidentados, fallecidos, ahogados e intoxicaciones etílicas y alimenticias de preocupación y todo porque en cada asueto queremos baile, gozar y beber como si el mundo se fuese acabar el domingo santo.
Así que finalmente, esperemos que este año sea distinto y que podamos transitar en paz y tranquilidad los días venideros.



