Por Yesica Rodríguez
La psicóloga Ana Simó explicó cómo los conflictos familiares pueden surgir cuando uno de los hijos percibe que existe favoritismo hacia su hermano, al sentir que este recibe un trato preferencial por parte de mamá o papá, mientras que a él le corresponden los reclamos y las reprimendas.
“A mami no le dicen nada a fulanito y a mí es que me reclama”, es una de las expresiones que suelen reflejar este sentimiento de desigualdad entre hermanos.
Especialistas señalan que, en muchas ocasiones, estas diferencias no son intencionales. Algunos padres justifican un trato distinto por las circunstancias particulares de cada hijo. “Es que él nació de siete meses, me salió delicado de salud, no tuvo a su papá o, cuando lo tuve, entré en depresión”, son algunas de las explicaciones que pueden ofrecer los progenitores.
Sin embargo, estas situaciones pueden provocar que, sin darse cuenta, los padres críen de manera diferente a cada hijo, asignándoles lugares y roles distintos dentro de la familia.
“No es igual tener un hijo con un padre presente, colaborador y afectuoso que con un padre ausente”, es una de las reflexiones que plantea esta realidad familiar.
Asimismo, la crianza en casa de los abuelos puede influir en la dinámica familiar. Cuando la abuela interviene constantemente en las normas establecidas por la madre, pueden surgir conflictos de autoridad. Si consiente todas las conductas del niño y desautoriza a la madre, puede debilitar los límites; mientras que, si mantiene una postura autoritaria, puede terminar opacando el rol materno.
Estas situaciones invitan a reflexionar sobre la importancia de establecer límites claros, evitar las comparaciones entre hermanos y procurar que cada hijo se sienta amado, escuchado y valorado dentro del hogar.



