Por Alfredo de la Cruz
Las próximas elecciones parlamentarias de Israel están programadas para el próximo martes 27 de octubre de este año. Se elegirán los 120 miembros de la Knéset. Es una elección especialmente importante porque:
1-Será la primera elección nacional desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y las guerras posteriores en Gaza, Líbano e Irán.
2-El Parlamento actual completó su período de cuatro años, algo poco frecuente en la política israelí reciente.
3-La elección determinará la composición de la próxima Knéset y, posteriormente, quién consigue formar gobierno.
En términos de calendario: hoy, 10 de octubre de 2026, faltan 17 días para las elecciones.
¿Quiénes son los principales candidatos y partidos, qué está en juego para Benjamín Netanyahu, su actual primer ministro y cuáles son los escenarios de gobierno después del 27 de octubre?
A 17 días de las elecciones, el panorama es particularmente interesante porque no se trata simplemente de elegir entre Netanyahu y otro candidato: el punto clave será quién consigue reunir los 61 escaños necesarios para formar gobierno.
EL MAPA DE LA ELECCIÓN DE 2026
Para formar gobierno hacen falta 61 escaños de una matricula de 120 miembros que conforman la Knéset y que van a ser elegidos. El sistema es proporcional y existe un umbral electoral del 3,25 %. Lo que significa que un partido necesita obtener al menos el 3,25 % de los votos válidos a nivel nacional para poder entrar en la distribución de escaños del Parlamento.
La situación actual es muy fragmentada. Los promedios recientes colocan al bloque de Netanyahu alrededor de los 52–53 escaños, mientras las fuerzas opositoras rondan los 53–54, además de aproximadamente una docena de escaños de partidos árabes. Es decir: ningún bloque tiene por sí mismo los 61 escaños.
1. BENJAMIN NETANYAHU — LIKUD
Netanyahu busca continuar al frente del gobierno. Su campaña gira alrededor de la seguridad, su gestión de las guerras de estos últimos años y que Israel necesita un liderazgo fuerte.
Pero la elección también será un examen político sobre la actuación de su gobierno antes y después del 7 de octubre de 2023. Una parte de las familias de las víctimas reclama una investigación independiente sobre los fallos que permitieron el ataque. Netanyahu rechaza atribuirse responsabilidad personal y defiende los resultados militares obtenidos posteriormente.
2. GADI EISENKOT — YASHAR
Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), aparece como uno de los principales polos de la oposición.
Su perfil es particularmente interesante porque no representa simplemente una ruptura con la política de seguridad israelí: procede del establishment militar y plantea también una visión de seguridad nacional posterior al 7 de octubre, por lo que exige investigar las responsabilidades relacionadas.
En varios sondeos recientes, Yashar aparece como la mayor fuerza individual, aunque eso no significa automáticamente que Eisenkot pueda formar gobierno.
3. NAFTALI BENNETT — TOGETHER/BEYACHAD
El ex primer ministro Bennett ocupa una posición estratégica porque puede atraer votantes de derecha y centro que no necesariamente quieren continuar con Netanyahu.
Y aquí aparece una de las grandes incógnitas: qué harán Bennett y los demás partidos de oposición si ninguno obtiene una mayoría suficiente.
Bennett incluso ha declarado que estaría dispuesto a no ser primer ministro en un eventual gobierno posterior a Netanyahu y respetar la elección de otro dirigente opositor.
También son relevantes Yair Lapid, Avigdor Lieberman y Yair Golan, quienes han coordinado posiciones con Eisenkot y Bennett para intentar formar una alternativa de gobierno.
EL VERDADERO PODER ESTARÁ EN LOS PARTIDOS PEQUEÑOS
La elección del Primer Ministro en Israel no funciona como una elección presidencial donde el candidato más votado necesariamente gobierna, porque Israel utiliza un sistema parlamentario proporcional.
Puede ocurrir algo como: Likud: 22 escaños; Yashar: 22; Bennett: 11 y otros partidos: el resto. Allí comienza la negociación para alcanzar 61 escaños. Por eso un partido que obtenga 5, 6, 7 u 8 diputados puede terminar teniendo una importancia enorme en las negociaciones.
Y aquí un detalle muy relevante. Aunque los votos obtenidos por partidos que quedan debajo del umbral no se transforman en diputaciones, estos son importante para las próximas elecciones del 27 de octubre, porque un partido pequeño que quede justo por debajo del 3,25 % puede modificar indirectamente el equilibrio entre los bloques. Unas pocas décimas pueden cambiar considerablemente la composición de la Knéset.
Y AQUÍ COMIENZA LA PARTE GEOPOLÍTICA
Para República Dominicana y América Latina, probablemente lo más interesante no sea solamente quién será primer ministro, sino qué política exterior tendrá el próximo gobierno israelí.
1. IRÁN
Este puede ser el asunto estratégico número uno. El próximo gobierno tendrá que decidir cómo manejar: el programa nuclear iraní; las capacidades misilísticas de Irán; las relaciones con Washington; la presencia iraní en Siria e Irak; Hezbolá; y el equilibrio de poder en el Golfo.
Un cambio de gobierno en Jerusalén no necesariamente significaría un cambio radical de la doctrina de seguridad israelí, porque existe un amplio consenso interno sobre la amenaza iraní. Ese es un punto importante que suele perderse en el análisis electoral.
2. ESTADOS UNIDOS
Aquí hay otro elemento interesante. Trump ha evitado decir públicamente que quiere la reelección de Netanyahu. Eso resulta significativo porque Netanyahu había utilizado durante años su estrecha relación con Trump como uno de sus activos políticos.
Por tanto, habrá que observar si después de las elecciones Washington mantiene la misma relación con Jerusalén independientemente de quién forme gobierno.
3. ARABIA SAUDITA
Una eventual normalización entre Israel y Arabia Saudita tendría consecuencias enormes para Medio Oriente. Pero dependerá de cuestiones como: Israel, Arabia Saudita y Estados Unidos frente a Irán y sus aliados regionales. La elección israelí puede modificar la negociación, especialmente respecto a la cuestión palestina.
4. PALESTINA Y GAZA
Aquí probablemente aparecerá una de las mayores diferencias entre las distintas fuerzas políticas. La pregunta ya no será solamente qué hacer con Hamás, sino: ¿Cuál será el modelo político y de seguridad para Gaza después de la guerra?
Y, a más largo plazo: ¿Qué posición adoptará Israel respecto a la creación de un Estado palestino?
TRES ESCENARIOS QUE VALE LA PENA VIGILAR
Sin convertir las encuestas en una predicción electoral, podemos plantear tres escenarios políticos:
ESCENARIO A
Netanyahu consigue reconstruir una mayoría. Los partidos de derecha y religiosos consiguen suficientes escaños y Netanyahu vuelve a formar gobierno.
Consecuencia: continuidad importante en la política de seguridad y en la relación con los sectores nacionalistas y religiosos.
ESCENARIO B
Se forma un gobierno opositor. Eisenkot, Bennett y otros partidos consiguen articular una mayoría parlamentaria.
Consecuencia: cambio importante en la conducción política, aunque probablemente existiría continuidad en varios aspectos de la doctrina de seguridad israelí.
ESCENARIO C
Parlamento bloqueado. Este es el escenario que merece especial atención. Ningún bloque llega a 61 escaños y las negociaciones no producen rápidamente una coalición viable.
Consecuencia: Israel podría entrar en una etapa prolongada de negociaciones políticas y eventualmente enfrentarse a una nueva crisis parlamentaria.
Los sondeos actuales muestran precisamente por qué este escenario no puede descartarse: los principales bloques están muy lejos de controlar por sí solos los 61 escaños necesarios.



