Por Juan Molina
El municipio cabecera de la provincia Espaillat, del cual se han desmembrado 7 distritos municipales y 3 municipios, estamos hablando nada más y nada menos de Moca, el cual a lo largo de las décadas ha sido considerado como «la capital agrícola del país». En los últimos años, a pesar de la promulgación de la ley 368-22 sobre Ordenamiento Territorial, Uso de Suelo y Asentamientos Humanos, ha sido guarnecedora de un aumento colosal de urbanizaciones y proyectos habitacionales.
Cabe destacar, que dichas urbanizaciones se han venido llevando a cabo en las tierras de vocación agrícola de la provincia, y en unas de las 3 mejores tierras fértiles del mundo según múltiples estudios, denominadas como chernozem lo cual se traduce del Ruso como “tierra negra”. De ahí viene la gran disyuntiva, ¿oponerse al desarrollo de las urbanizaciones o seguir sembrando blocks, varillas y cementos en las tierras más fértiles que ojo humano haya conocido como es la de Moca?
Evidentemente, nadie se opone al desarrollo urbanístico con el debido ordenamiento territorial y la zonificación de cultivos dado que el aumento demográfico así lo va requiriendo, lo que si cabe por preguntarse son las siguientes interrogantes;
A) ¿Por qué casi el 70% de la población que se dedica a la agricultura es mayor de 55 años y solo casi un 30% es menor a esa edad, no existiendo un relevo generacional según el Banco Mundial?
B) ¿Por qué las nuevas generaciones no tan solo de Moca, sino de todo el país deciden hoy día apostar por construir una urbanización en una finca para vender solares y no por seguir cultivando rubros?
Dicha situación se debe a la deficitaria rentabilidad que presenta la agricultura en los campos, en razón de que se gasta más en mano de obra, en compra de herbicidas y en pago de abogados ante los incesantes robos a campos abiertos, que en lo que puede generar la venta de rubros. Sin embargo, en un apartamento o casa rentada el dinero está seguro todos los meses sin esfuerzo alguno. Esas son las causantes de la falta de relevo generacional para la actividad agrícola, ya que la juventud no ve oportunidad de desarrollarse en dicho sector.
Lo esbozado con respecto a la falta de ganancias provechosas por parte de la agricultura, se origina en vista de que los campos han sido abandonados, fruto de una mala política pública que va en detrimento del sector agropecuario. Los altos funcionarios del actual gobierno como el presidente, el ministro de agricultura, y administrador general del Banco Agrícola, entre otros, solo se acuerdan de Moca los días 15 de mayo de cada año fecha en la que se celebra el día nacional del agricultor para tirarse fotos, y lanzar sus alocuciones.
Si bien, se ufanan en decir que en subsidios de fertilizantes se han invertido más de RD$2,151 millones en lo que va de año, y más de RD$500 millones para la mecanización y tecnificación. No obstante, esas inversiones nunca llegan a los pequeños y medianos agricultores, sino solo en beneficio de un oligopolio que domina dicho sector, agudizándose más así la brecha de los pequeños y medianos productores, que prefieren mejor vender sus conucos para guardar sus dineros y que el banco les dé intereses.
En otras palabras, según el Banco Agrícola tiene una cartera de más de 40 mil clientes y se han prestado más de RD$170 mil millones para el sector agropecuario; sin embargo, es muy común ver a enésima cantidad de agricultores que acuden a tomar préstamos y se lo niegan, y a otros le ponen una indeterminada cantidad de trabas. Mientras tanto se han visto escándalos de qué funcionarios allegados a este gobierno sin ningún nexo con la agricultura han recibido préstamos con montos sustanciosos, mientras que los agricultores innatos de quehacer diario han denunciado la falta de recursos y negaciones para otorgaciones de préstamos.
De igual manera, si vamos a las oficinas locales de agricultura en cada pueblo, nos encontramos con una gran cantidad de tractores dañados, agrónomos con salarios bajos y otros que no han cobrado, y agrónomos encargados zonales que no pueden responder de manera efectiva a las necesidades de los agricultores de sus zonas asignadas. Todo esto evidencia un rotundo fracaso del actual gobierno en materia de una política pública eficaz en favor del sector agropecuario.
En resumen, estas son algunas de las razones principales del porqué no es rentable la agricultura, vemos también que es común observar un plátano en un supermercado a RD$50 pesos, mientras que el productor lo vende a RD$6 y RD$8 pesos, quedándose el intermediario y no el productor con toda la ganancia. Motivos estos del porqué como se ha venido diciendo comúnmente en los campos de Moca, de que en un futuro no muy lejano dejaremos de ser autosuficientes en la producción agrícola y de que «TENDREMOS QUE COMER BLOCK, VARILLA Y CEMENTO».



