Opinión

Los peligrosos políticos europeos

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Testigo del tiempo / J.C. Malone


El momento político y de seguridad internacional luce muy oscuro debido a la “amenaza rusa” contra Europa, pero ahí no son chicos buenos los que están amenazados por un maluco. Hay mucho más, y es, ciertamente, muy peligroso.

  Recordemos que siempre hoy tiene raíces en el ayer, como el mañana las tiene en el hoy. Empecemos en el ayer, la cumbre del nueve de febrero de 1990, en Moscú. Ahí el secretario de Estado estadounidense James Baker, se reunió con el líder ruso, Mijail Gorbachov.

Baker le aseguró a Gorbachov que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza militar occidental, no avanzará “ni una pulgada” al este, hacia Rusia. Ya en 1999, la OTAN se expandió al incorporar a Polonia, Hungría y la República Checa. Desde entonces, la OTAN pasó de 16 a 32 miembros, los nuevos son de Europa del Este.

 En 2004, incluyó a Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia. En 2009, incluyó a Albania y Croacia; en 2017, a Montenegro, y en 2020, a Macedonia del Norte. Entre la promesa de “ni una pulgada” en 1990 y 2020, la OTAN se expandió a 15 países. Intentaron incluir a Ucrania, Rusia la invadió en 2022.

Esa guerra aún persiste; y la OTAN se anexó otros dos países, Finlandia y Suecia. Europa está armando a Ucrania para atacar a Rusia. Sin embargo, el “gran peligro” es la “agresión rusa”, ellos no han hecho nada, el malo es el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

 Los líderes europeos se embriagaron de globalismo, cambio climático, y la economía verde.

 Destruyeron sus fuentes de energía y rompieron relaciones con Rusia, que les proveía energía barata; ahora carecen de energía o de una explicación coherente. Creen que una guerra los salvará y preparan una contra Rusia para no tener que explicarle nada; la guerra será la responsable de todo.

El problema de seguridad mundial no es Rusia; son los políticos europeos acorralados, sin explicaciones coherentes, que ven en una guerra con Rusia su única salida. Aquí no hay buenos, los europeos no son víctimas; ellos simplemente enfrentan las consecuencias de sus propias acciones.