Por Kelvin Ortiz Faña
El Pregonero, Santo Domingo.– El ministro de la Presidencia, miembro de la Dirección Ejecutiva y expresidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), José Ignacio Paliza, planteó que el escenario político de la República Dominicana rumbo a las elecciones de 2028 abre un debate sobre la capacidad de los partidos tradicionales para renovarse y producir nuevos liderazgos capaces de conectar con las expectativas de la sociedad.
En su artículo “El verdadero outsider”, publicado en Diario Libre, Paliza analiza el auge de figuras políticas que construyen su liderazgo presentándose como alternativas a las élites y estructuras tradicionales, tomando como referencias internacionales los casos de Donald Trump, Nayib Bukele y Ross Perot.
Sin embargo, al trasladar el análisis a República Dominicana, Paliza advierte sobre la necesidad de no equiparar popularidad digital con capacidad electoral.
“A medida que se acerca 2028, la idea aparece con mayor frecuencia”, señala el dirigente político, quien plantea que no debe confundirse audiencia con comunidad, notoriedad con liderazgo, seguidores con electores ni capacidad para captar atención con la construcción de mayorías. (Diario Libre)
El caso dominicano
Paliza sostiene que República Dominicana presenta características particulares frente a otros países donde han emergido liderazgos antisistema.
En su análisis cita datos de Latinobarómetro 2024 y señala que el 28 % de los dominicanos expresa confianza en los partidos políticos, frente al 17 % regional, mientras que un 62 % considera que sin partidos políticos no puede existir democracia, por encima del promedio latinoamericano citado en el artículo.
El dirigente del PRM también incorpora el desempeño económico y social del país como parte de su análisis. El Banco Mundial señala que durante las últimas dos décadas cerca de tres millones de dominicanos salieron de la pobreza y que actualmente la clase media supera en tamaño a la población pobre. (World Bank)
Para Paliza, esos avances no significan que desaparezca la demanda de renovación política. Argumenta que una sociedad que progresa también aumenta sus expectativas sobre la calidad de los servicios públicos, la seguridad, el transporte y la transparencia.
Partidos frente a las nuevas generaciones
El ex presidente del PRM considera que el debate dominicano no debería concentrarse únicamente en determinar si existe espacio electoral para una figura outsider, sino en establecer si los partidos políticos están evolucionando al mismo ritmo que la sociedad.
En ese contexto, plantea interrogantes sobre la representación de las nuevas generaciones y la capacidad de las organizaciones tradicionales para producir liderazgos que representen renovación sin necesariamente romper con las estructuras partidarias.
Es precisamente en ese escenario donde Paliza introduce el concepto de un “insider con atributos de outsider”: un dirigente surgido dentro del sistema político, pero con ideas propias, autonomía y capacidad para cuestionar las inercias de las estructuras a las que pertenece.
Según desarrolla en el artículo, se trataría de un liderazgo con experiencia para comprender las instituciones, pero al mismo tiempo con suficiente independencia para promover formas diferentes de ejercer el poder y representar renovación.
Paliza concluye su reflexión recurriendo al concepto de political decay, desarrollado por Francis Fukuyama, para advertir sobre el riesgo que enfrentan las instituciones cuando no logran adaptarse a las transformaciones de la sociedad.
Desde esa perspectiva, sostiene que las figuras anti-establishment no necesariamente originan las crisis de representación, sino que pueden convertirse en una expresión de ellas cuando sectores de la ciudadanía sienten que el sistema político ha dejado de representarlos.
El artículo coloca así el debate de los outsiders en el contexto dominicano de cara a 2028, pero desplaza la discusión hacia otro punto: la capacidad de los partidos tradicionales para renovarse internamente y generar liderazgos que combinen experiencia política, autonomía y conexión con las nuevas demandas sociales.



