Estudio revela desafección política, rechazo al clientelismo, desencanto con candidatos y una creciente percepción de que “el voto no cambia nada”
Por Wilson Pérez
El Pregonero, Santo Domingo.– La abstención electoral dejó de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en un desafío estructural para la democracia de la República Dominicana, tras alcanzar un 45.6 % en las elecciones generales de 2024, según un amplio estudio elaborado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a través de su Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), en coordinación con la Junta Central Electoral (JCE).
La investigación arroja uno de sus datos más preocupantes al analizar el comportamiento de los dominicanos residentes en el extranjero: de los 863,784 ciudadanos empadronados fuera del país, apenas el 19 % participó en las elecciones, equivalente a una abstención cercana al 81 %. Mientras, dentro del territorio nacional la participación fue de 58.6 %, para una abstención de 41.4 %.
El informe advierte que lo ocurrido en 2024 no puede atribuirse a circunstancias extraordinarias como sucedió en 2020 con la pandemia del COVID-19. Por el contrario, señala que la desconexión ciudadana persistió en condiciones de normalidad y apunta hacia factores más profundos, entre ellos la desafección política y la insatisfacción con la oferta electoral.
No votar también se convierte en protesta
Uno de los hallazgos más contundentes es que una parte de los ciudadanos no se queda en su casa simplemente por apatía. El estudio identifica hartazgo, promesas incumplidas, desconfianza en el sistema, rechazo a candidatos y cansancio frente a una política considerada repetitiva.
Los testimonios analizados muestran que, dentro del país, la abstención puede convertirse en una decisión consciente: una forma de protesta, coherencia personal o rechazo ético. El clientelismo aparece particularmente asociado al deterioro del vínculo entre ciudadanos y política.
La investigación valida precisamente la hipótesis de que el abstencionismo está relacionado con una desafección política acumulada y desconfianza en el sistema. También valida que una oferta electoral considerada poco creíble y repetitiva incrementa la abstención y que prácticas clientelares, incluyendo la compra de votos, generan rechazo entre ciudadanos que las perciben como una afrenta a su dignidad.
Otro elemento relevante es la percepción de inutilidad del sufragio. Entre los testimonios aparece la expresión “mi voto no cambia nada”, reflejo de ciudadanos que dudan de la capacidad de su participación individual para incidir políticamente.
Abstención se concentra en las grandes ciudades
El estudio identifica además un marcado componente territorial. Los niveles más elevados de abstención se concentran especialmente en centros urbanos densamente poblados, señalándose entre ellos la provincia Santo Domingo.
La investigación sostiene que edad y género no explican por sí solos el fenómeno, por lo que el problema va mucho más allá de responsabilizar a determinados segmentos de la población.
Entre los jóvenes urbanos aparece también la falta de información suficiente para evaluar candidaturas y propuestas. El informe señala que algunos prefieren abstenerse antes que emitir un voto sin criterio, mientras otros podrían regresar a las urnas ante propuestas reales, liderazgos diferenciados y cumplimiento verificable.
Dominicanos en el exterior: distancia, trabajo y desconexión
La realidad es diferente fuera del país. Allí predominan obstáculos como largas distancias hasta los centros de votación, costos, falta de tiempo, jornadas laborales rígidas, dificultades administrativas y déficit de información.
El estudio concluye que, mientras dentro de República Dominicana la abstención suele estar acompañada de frustración, indignación o protesta frente al sistema político, en el exterior existe una desconexión más vinculada a las condiciones de vida del emigrante y a las dificultades prácticas para ejercer el sufragio.
Los resultados colocan así una señal de alerta de cara a los próximos procesos electorales: el principal desafío no sería únicamente llevar electores hasta las urnas, sino reconstruir la confianza, la representación política y la percepción de que votar realmente puede producir cambios.
La investigación plantea respuestas diferenciadas, entre ellas mayor educación cívica, modernización de la logística electoral, reducción de las barreras para votar desde el extranjero y estrategias territoriales capaces de reconectar al ciudadano con el sistema democrático. El documento corresponde al Estudio sobre la Abstención Electoral en la República Dominicana: Voto Nacional y en el Exterior. Elecciones 2024.



