@abrilpenaabreu
En República Dominicana estamos acostumbrados a que los gobiernos reinicien todo cada cuatro años, cada gestión llega con sus prioridades, quiere su impronta, su corte de cinta, y una y otra vez todo vuelve a comenzar.’
Por eso merece reconocimiento que el Gobierno del presidente Luis Abinader esté impulsando Meta RD 2036: una visión de desarrollo que supera su propio mandato y plantea hacia dónde debe dirigirse la República Dominicana durante los próximos doce años.
El objetivo es ambicioso: duplicar el producto interno bruto real del país y elevar el ingreso por habitante desde aproximadamente 11,000 dólares en 2024 hasta más de 22,000 dólares en 2036. Para lograrlo, República Dominicana deberá mantener un crecimiento económico promedio cercano al 6 % anual.
¿Es una meta ambiciosa? Sí. Pero nuestro país ha demostrado que tiene condiciones para conseguirla. Durante décadas hemos mantenido uno de los crecimientos más dinámicos de América Latina, apoyados en el turismo, las exportaciones, las zonas francas, la construcción, las remesas y la inversión extranjera.
El mérito de Meta RD 2036 es que no se limita al crecimiento económico. La iniciativa contempla aumentar la esperanza de vida, reducir los homicidios, ampliar la clase media, elevar el empleo formal, mejorar los años efectivos de aprendizaje, disminuir la pobreza rural y proteger a más hogares frente a los fenómenos climáticos.
Esto significa que el Gobierno no está proponiendo únicamente una economía más grande, sino una República Dominicana con mejores condiciones de vida y eso es importante, porque el crecimiento económico es el punto de partida para financiar mejores servicios públicos, ampliar las oportunidades de empleo, aumentar los ingresos de las familias y reducir las desigualdades.
También debemos valorar que esta propuesta mira más allá de 2028. El presidente Abinader está impulsando una estrategia cuyos resultados definitivos no corresponderá cosechar exclusivamente a su administración, eso demuestra una visión de Estado.
Naturalmente, una meta de esta magnitud necesitará continuidad, seguimiento y participación de todos los sectores, no puede depender solamente del Gobierno. Necesita el compromiso de empresarios, trabajadores, universidades, municipios, organizaciones sociales y fuerzas políticas.
También será necesario publicar los avances periódicamente para que la ciudadanía pueda conocer cuánto ha aumentado el empleo formal, cómo evoluciona la clase media, cuánto mejora el aprendizaje y qué resultados se están obteniendo en seguridad y reducción de la pobreza.
Pero esas no son razones para disminuir el valor de la iniciativa. Son los pasos necesarios para convertirla en una verdadera política nacional, durante mucho tiempo hemos reclamado que la República Dominicana tenga planificación y objetivos que sobrevivan a los cambios políticos. Meta RD 2036 ofrece la oportunidad de construir esa visión compartida.
Pensar en grande también es gobernar, es reconocer que el país puede aspirar a mucho más y comenzar desde ahora a crear las condiciones para conseguirlo. El Gobierno del presidente Luis Abinader merece reconocimiento por colocar sobre la mesa una meta ambiciosa, medible y de largo plazo.
Ahora corresponde que todos los sectores se integren y que el crecimiento proyectado se traduzca en más empleos, mejores salarios, educación de calidad, mayor seguridad y oportunidades para las familias dominicanas.
República Dominicana tiene la capacidad de duplicar su economía y Meta RD 2036 puede ser la hoja de ruta para convertir ese crecimiento en el desarrollo que durante generaciones hemos aspirado alcanzar.



