@abrilpenaabreu
Solemos evaluar a los gobiernos por las obras que inauguran: carreteras, escuelas, hospitales o proyectos habitacionales. Sin embargo, también se gobierna haciendo que las instituciones funcionen y evitando que la burocracia paralice las iniciativas de los ciudadanos.
Durante el primer semestre de 2026, el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones emitió 921 licencias de construcción, frente a 512 en el mismo periodo de 2025. Eso representa un incremento del 80 %.
Los proyectos autorizados contemplan una inversión privada proyectada de RD$330,191 millones, un 157 % más que en igual periodo del año anterior.
Es importante explicarlo correctamente: ese dinero todavía no ha sido invertido en su totalidad. Corresponde al valor previsto de los proyectos que recibieron autorización. Pero ninguna de esas inversiones podría comenzar legalmente mientras su expediente permaneciera detenido.
El dato más revelador es que las solicitudes recibidas solamente aumentaron un 13 %, mientras que las licencias emitidas crecieron un 80 %. Esto sugiere una mayor capacidad institucional para procesar expedientes y atender trámites acumulados y eso merece reconocimiento.
No porque el Gobierno esté haciéndole un favor al sector privado. Responder a tiempo es una obligación del Estado. Pero durante demasiado tiempo los dominicanos hemos normalizado que cualquier permiso requiera meses de espera, insistencia, contactos personales y, en ocasiones, intermediaciones que abren espacio a la discrecionalidad.
La burocracia también destruye empleos, un proyecto paralizado significa ingenieros y obreros sin contratar, materiales que no se compran, créditos que no se desembolsan y viviendas que no comienzan a construirse.
Ahora bien, agilizar no puede significar eliminar controles, necesitamos permisos más rápidos, pero también construcciones seguras, respeto por el ordenamiento territorial y cumplimiento de las normas ambientales.
El MIVHED ha presentado una plataforma tecnológica para aportar trazabilidad y reducir los tiempos de respuesta. Con el reciente cambio de autoridades, esa modernización debe continuar. Las buenas políticas públicas no pueden comenzar de cero cada vez que cambia un funcionario.
El Gobierno del presidente Luis Abinader merece reconocimiento por este avance. No porque haya solucionado todos los problemas de la permisología, sino porque las cifras muestran una mejora concreta.
Gobernar no consiste solamente en construir obras con dinero público.
También significa establecer reglas claras, supervisar correctamente y responder a tiempo, porque, algunas veces, la mejor contribución que puede hacer el Estado es cumplir eficientemente su función y dejar que el país avance con el esfuerzo de su gente.



