El Pregonero, Santo Domingo.– La nueva dirección del Partido Revolucionario Moderno (PRM), encabezada por el presidente Luis Abinader y con Juan Garrigó Mejía como secretario general, obtiene una valoración global ponderada de 72 sobre 100, según un análisis realizado por la inteligencia artificial Grok sobre las implicaciones políticas de las decisiones adoptadas por la organización oficialista.
La evaluación considera que la escogencia realizada el pasado 9 de agosto representa una jugada pragmática y eficaz para preservar la unidad, mantener el control de la estructura partidaria y preparar al PRM para la sucesión presidencial de 2028, aunque identifica debilidades relacionadas con la democracia interna, la meritocracia y la percepción de nepotismo.
Según el análisis, las fortalezas vinculadas a la unidad partidaria, el liderazgo de Abinader y la estrategia electoral rumbo al 2028 elevan significativamente la puntuación. Sin embargo, esos elementos no son suficientes para colocar la decisión en el rango de “excelente”, establecido por encima de los 80 puntos.
Grok ve efectividad de hasta 82% a corto plazo
La valoración mejora considerablemente cuando se analiza exclusivamente el corto plazo.
Grok estima entre 78 % y 82 % la efectividad de la nueva estructura hasta 2027, principalmente porque reduce las posibilidades de enfrentamientos prematuros entre las diferentes corrientes internas y permite que el partido llegue con mayor estabilidad al proceso de escogencia de su candidatura presidencial.
La elección de Abinader como presidente del PRM formaliza el liderazgo que ya ejercía dentro de la organización y lo coloca institucionalmente como principal árbitro de la sucesión presidencial.
El mandatario, cuyo período constitucional concluye en agosto de 2028, tendrá ahora la responsabilidad de conducir un partido donde diferentes figuras y grupos comienzan a posicionarse para definir quién encabezará la boleta presidencial oficialista.
Garrigó mantiene presencia del sector Mejía
Otro elemento analizado es la escogencia de Juan Garrigó Mejía como secretario general en sustitución de su madre, Carolina Mejía.
Garrigó, hijo de la alcaldesa del Distrito Nacional y nieto del expresidente Hipólito Mejía, representa una renovación generacional por su edad, pero al mismo tiempo garantiza la continuidad política del sector Mejía dentro de una de las posiciones más importantes de la estructura partidaria.
Para Grok, esa decisión forma parte del equilibrio diseñado para evitar que las principales corrientes internas se sientan desplazadas.
Mientras Abinader mantiene la presidencia y Deligne Ascención ocupa la primera vicepresidencia con importantes responsabilidades ejecutivas, otros dirigentes pasan a controlar posiciones estratégicas dentro de la organización.
Carolina queda despejada para carrera presidencial
El análisis considera además que la salida de Carolina Mejía de la Secretaría General tiene una consecuencia política directa: le permite disponer de mayor espacio para desarrollar sus aspiraciones presidenciales de cara al 2028.
Al mismo tiempo, la llegada de su hijo a la posición permite que el sector político relacionado con ella y con el expresidente Hipólito Mejía conserve una importante cuota de influencia dentro de la dirección nacional.
La reorganización también es interpretada como un intento de equilibrar otros sectores que gravitan alrededor de figuras presidenciables y dirigentes influyentes del oficialismo.
En ese escenario, la competencia interna entre los principales aspirantes presidenciales se perfila como el gran desafío que tendrá que administrar Abinader desde la presidencia del partido.
Valoración podría caer hasta 60% rumbo al 2028
El análisis advierte que el escenario podría cambiar considerablemente durante las primarias presidenciales.
La valoración actual dependerá de la manera en que el PRM administre la competencia por la candidatura presidencial y garantice condiciones que sean percibidas como abiertas y equilibradas.
Si el proceso termina proyectando una imagen cerrada, controlada desde las altas estructuras o excesivamente vinculada a determinadas familias políticas, Grok estima que la valoración podría descender hasta un rango de 60 % a 65 % durante el período correspondiente a las primarias de 2027 y las elecciones de 2028.
Por el contrario, una competencia interna organizada y aceptada por las principales corrientes permitiría que la estrategia diseñada actualmente mantenga sus fortalezas.
Abinader será pieza clave para evitar fractura
La conclusión del análisis establece que la reorganización es más sólida desde el punto de vista del poder, control y unidad que desde las perspectivas de renovación y legitimidad democrática.
Abinader aparece como la figura fundamental para mantener ese equilibrio.
Su liderazgo podría contener las diferencias mientras se define la candidatura presidencial, pero el verdadero desafío será garantizar que los sectores derrotados permanezcan integrados después de las primarias.
Para Grok, la nueva dirección del PRM representa, en términos generales, una “jugada pragmática y eficaz” con una valoración de 72 %, diseñada para mantener el control y la cohesión interna, aunque pagando un costo moderado en percepción de meritocracia y apertura democrática.
El gran examen llegará en 2027, cuando el partido oficialista tenga que pasar de una dirección escogida por consenso a una competencia presidencial en la que estarán en juego intereses, liderazgos y estructuras con la mirada puesta en continuar en el poder después de 2028.



