Editorial

Regular para crecer: la oportunidad de fortalecer las rentas cortas en República Dominicana

Compartir

@abrilenaabrru

Las rentas cortas dejaron hace tiempo de ser una novedad para convertirse en uno de los pilares del turismo moderno. Lo que comenzó como una alternativa de alojamiento hoy representa una fuente de ingresos para miles de familias dominicanas, impulsa la inversión inmobiliaria, dinamiza las economías locales y amplía la oferta turística del país.

Ese crecimiento, sin embargo, plantea un desafío inevitable: la necesidad de establecer reglas claras que garanticen un desarrollo sostenible.

En ese contexto, la propuesta del Ministerio de Turismo de crear un Registro Nacional de Hospedaje Turístico constituye un paso importante hacia la formalización de un sector que ya forma parte esencial de la industria turística nacional.

Regular no significa limitar el crecimiento. Significa organizarlo.

Todo negocio que recibe visitantes, genera ingresos y participa en el mercado debe cumplir estándares mínimos de seguridad, calidad y transparencia. Esa es la base de cualquier economía moderna y competitiva.

La formalización beneficia a todos. Beneficia al turista, que tendrá mayores garantías sobre el alojamiento que contrata. Beneficia al Estado, que contará con información confiable para diseñar mejores políticas públicas y fortalecer la promoción del destino. Beneficia al sector hotelero, al establecer reglas más equitativas para quienes compiten en un mismo mercado. Y también beneficia a los propios propietarios, quienes podrán desarrollar su actividad dentro de un marco jurídico claro que aporte mayor confianza a inversionistas y visitantes.

Ahora bien, toda regulación exitosa comparte una característica: debe ser sencilla de cumplir. La fortaleza de esta iniciativa dependerá de que el proceso de registro sea principalmente digital, ágil y proporcional al tamaño de cada operación. No puede recibir el mismo tratamiento quien administra decenas de propiedades que una familia que alquila un solo apartamento de manera ocasional.

La formalización debe convertirse en una puerta de entrada a la economía formal, no en una barrera. La experiencia internacional demuestra que esperar demasiado para actuar puede generar problemas complejos. Ciudades como Barcelona, Nueva York y Ámsterdam tuvieron que adoptar regulaciones mucho más restrictivas cuando el crecimiento de las rentas cortas comenzó a afectar el acceso a la vivienda y la convivencia de sus residentes.

República Dominicana todavía está a tiempo de construir un modelo propio, que aproveche las lecciones aprendidas sin necesidad de llegar a medidas extremas.

Ese modelo debe sustentarse en cuatro principios fundamentales.

Primero, reglas claras para todos. Segundo, igualdad en las obligaciones tributarias. Tercero, procesos simples que incentiven la formalización. Y cuarto, un diálogo permanente entre el Estado, los propietarios, el sector hotelero y las plataformas digitales para realizar los ajustes que la evolución del mercado haga necesarios.

El turismo dominicano ha demostrado una extraordinaria capacidad de adaptación. Hoy vuelve a presentarse una oportunidad para consolidar ese liderazgo mediante una regulación moderna, equilibrada y orientada al crecimiento.

El éxito no consistirá únicamente en registrar miles de propiedades.El verdadero éxito será construir un sistema que fortalezca la confianza, promueva la inversión responsable, proteja al consumidor y permita que las rentas cortas continúen siendo una oportunidad de desarrollo para miles de familias dominicanas.

Porque cuando las reglas son claras, simples y justas, no frenan el crecimiento. Lo hacen más sólido, más competitivo y más sostenible.