El Pregonero, Santo Domingo. La politóloga Rosario Espinal afirmó que en la República Dominicana no existen las condiciones políticas, económicas ni institucionales para el surgimiento de un candidato presidencial outsider con posibilidades reales de alcanzar el poder en las elecciones de 2028.
En un artículo publicado en el periódico Hoy, Espinal sostiene que, pese al desgaste de los partidos tradicionales y al aumento de ciudadanos que dicen no identificarse con ninguna organización política, el sistema de partidos dominicano mantiene suficiente fortaleza para impedir el ascenso de una figura ajena a las principales estructuras políticas.
La académica explica que, a diferencia de otros países de la región donde han emergido líderes antisistema, en República Dominicana el sistema partidario no ha colapsado, condición que considera esencial para el éxito de un outsider.
Asimismo, señala que las principales organizaciones políticas, el Partido Revolucionario Moderno (PRM), la Fuerza del Pueblo (FP) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), cuentan con dirigentes de amplio reconocimiento y capacidad para desarrollar campañas competitivas de cara a los próximos comicios presidenciales.
Espinal también argumenta que la economía dominicana enfrenta dificultades, agravadas por el incremento de los precios del petróleo, pero no atraviesa una crisis profunda que provoque un rechazo masivo al sistema político tradicional.
Otro elemento que, a su juicio, contribuye a la estabilidad es el denominado Estado clientelar-asistencial, el cual ha ampliado la cobertura de programas y beneficios que alcanzan a distintos sectores de la sociedad, incluyendo actores políticos, empresarios, clase media y sectores populares.
La politóloga considera que mientras ese modelo pueda sostenerse sin una crisis económica severa, será difícil que prospere una candidatura con un discurso de ruptura total con el sistema, similar al del presidente argentino Javier Milei, o una propuesta concentrada en un único tema, como la seguridad, al estilo del mandatario salvadoreño Nayib Bukele.
Finalmente, Espinal concluye que la combinación de estabilidad política, continuidad del sistema de partidos y ausencia de una crisis estructural ha permitido que la República Dominicana se mantenga al margen de las fuertes sacudidas políticas registradas en otros países de América Latina.
“Por más odiados que sean los partidos políticos dominicanos, siguen generando las figuras que gobiernan el país y los votantes necesarios para elegirlos”, concluye la politóloga en su análisis.



