El Pregonero, Santo Domingo..-La Confederación Dominicana de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (CODOPYME) considera que las recientes declaraciones del ministro de Trabajo, Eddy Olivares, en las que califica como una “vergüenza nacional” la eventual no aprobación del nuevo Código de Trabajo durante la presente legislatura y atribuye al Congreso Nacional la responsabilidad de responderle al país, no contribuyen al clima de diálogo que una reforma de esta trascendencia requiere.
Respetamos el derecho del ministro a defender la iniciativa que impulsa el Poder Ejecutivo. Sin embargo, resulta preocupante que desde una alta función pública se utilicen expresiones que pueden interpretarse como una presión indebida sobre un poder del Estado constitucionalmente independiente.
La Cámara de Diputados no está llamada a aprobar un proyecto por la premura o el interés del Poder Ejecutivo, sino a ejercer con independencia su función de legislar, evaluando los impactos económicos, sociales y jurídicos de cada disposición, escuchando a todos los sectores involucrados y tomando la decisión que mejor responda al interés nacional.
Más aún cuando se trata de una reforma que impactará por décadas las relaciones laborales, la generación de empleos y la sostenibilidad de miles de micro, pequeñas y medianas empresas, responsables de más del 98 % del tejido empresarial dominicano y de una parte significativa del empleo nacional.
Desde CODOPYME reiteramos que nunca nos hemos opuesto a la modernización del Código de Trabajo. Por el contrario, hemos participado activamente en los espacios de diálogo y hemos presentado propuestas concretas para construir una legislación moderna, equilibrada y capaz de promover tanto la protección de los trabajadores como la competitividad de las empresas y la generación de nuevos empleos.
Precisamente por esa responsabilidad, entendemos que el Congreso debe tener la libertad de analizar, corregir y perfeccionar el proyecto, sin presiones de ninguna naturaleza. Una ley aprobada bajo presión difícilmente alcanzará la legitimidad y estabilidad que el país necesita.
Hacemos un llamado a todos los actores del diálogo laboral a mantener un discurso de respeto institucional, evitando descalificaciones que puedan interpretarse como un intento de condicionar las decisiones de otro poder del Estado.
La República Dominicana necesita un nuevo Código de Trabajo, pero necesita aún más que ese código sea fruto del consenso, del rigor técnico y del respeto a la institucionalidad democrática. Las mejores reformas no son las que se aprueban con mayor rapidez, sino aquellas que logran equilibrar los derechos de los trabajadores, la sostenibilidad de las empresas y el desarrollo económico del país.



