Por Liza María Martínez
El Pregonero, Santo Domingo.– El comunicador Jaime Rincón cuestionó la creciente percepción de que toda persona que obtiene permisos o realiza procesos con instituciones del Estado necesariamente incurre en actos de corrupción o sobornos.
Rincón aseguró que en República Dominicana existe una gran cantidad de profesionales y servidores públicos que ejercen sus funciones con honestidad, ética y responsabilidad.
“Hay una tendencia de personas que aseguran categóricamente, juran que todos los permisos del gobierno son comprados, que todo el que hace algo con el gobierno es porque dio un soborno”, expresó.
Ante esto, defendió la integridad de muchos dominicanos que trabajan tanto en el sector público como en el privado.
“Señores, en este país la mayoría del dominicano es honesto, honrado, serio, con pulcritud”, afirmó.
Destacó que el país cuenta con hombres y mujeres comprometidos con su profesión, su familia y su buen nombre.
“Este país está lleno de profesionales en el sector privado y en el gobierno, con ética profesional, con criterio, con respeto hacia su trabajo y con respeto a su familia, a su buen nombre y al país”.
“No todo el mundo es corrupto, no todo el mundo es deshonesto, no todo el mundo hace las cosas malas por querer dinero”.
El comunicador criticó que muchas personas emitan acusaciones sin presentar pruebas concretas y llamó a actuar legalmente en caso de tener evidencias de corrupción.
“Si usted tiene la seguridad de que un agente dio un soborno, cogió dinero para firmar unos permisos que no corresponden, usted lo que tiene es que someterlo a la justicia o denunciarlo, pero no hablar en general, porque eso no es así”.
Del mismo modo, resaltó que las redes sociales y los medios de comunicación han contribuido a una mayor vigilancia social y a reducir prácticas indebidas dentro de las instituciones.
“Esas prácticas desleales, deshonestas, han disminuido precisamente porque hay una veeduría social, hay una observación y un escrutinio constante”, expresó.
Reiteró que no se puede asumir automáticamente que todos los permisos otorgados por el Estado se obtienen mediante dinero o influencias.
“Nosotros no podemos asumir, prejuzgar, de que todos los permisos que otorga el Estado para poner un negocio o lo que sea es porque dio dinero”.



