Editorial

Jet Set: lo que no puede volver a pasar

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Un año después del Jet Set, el país sigue mirando hacia atrás… pero sin una respuesta clara hacia adelante.

236 vidas perdidas.,Más de 180 heridos, decenas de familias marcadas para siempre.

No fue solo una tragedia, fue una advertencia, porque cuando un techo colapsa en un espacio público, no falla una sola cosa.

Falla un sistema, falla la prevención, falla la supervisión y falla una cultura donde muchas veces se asume que “eso aguanta”.

Hoy recordamos, encendemos velas, nombramos a las víctimas, pero la memoria, por sí sola, no cambia nada, lo que cambia un país son las decisiones que toma después.

¿Se revisaron los controles?, ¿Se reforzaron las inspecciones?, ¿Se asumieron responsabilidades reales?.

Un año después, esas preguntas siguen abiertas y eso debería preocuparnos, porque cuando una tragedia no deja cambios claros, deja una señal peligrosa: que puede repetirse.

La justicia llegará —o debería llegar—, pero no es suficiente. El verdadero reto es que el Jet Set no se convierta en un recuerdo… sino en un punto de quiebre.

Porque si algo quedó claro aquella noche es que la seguridad no puede depender de la suerte y que la vida no puede esperar a que las cosas fallen para ser protegida.