El Pregonero, Caracas.– La detención del presidente venezolano Nicolás Maduro fue ejecutada por la Delta Force, la fuerza de operaciones especiales del Ejército de Estados Unidos, en el marco de una operación nocturna de alta precisión confirmada por el presidente Donald Trump y coordinada por el Comando Conjunto de Operaciones Especiales.
Fundada en 1977, la unidad —oficialmente denominada 1er Destacamento Operacional de Fuerzas Especiales-Delta (1st SFOD-D) y conocida internamente en distintas etapas como Combat Applications Group (CAG) y, más recientemente, Army Compartmented Elements (ACE)— se especializa en misiones de altísimo riesgo. Su proceso de selección es uno de los más exigentes del mundo militar: apenas entre el 5 % y el 10 % de los aspirantes logra superarlo.
Operación nocturna y superioridad tecnológica
De acuerdo con reportes atribuidos a fuentes oficiales citadas por agencias internacionales, la captura se habría producido alrededor de las 02:00 a. m. (hora local). Mientras ataques estratégicos neutralizaban defensas en Fuerte Tiuna y la Base Aérea La Carlota, operadores de Delta Force se infiltraron en puntos clave del poder venezolano.
La operación combinó fuerza táctica con inteligencia electrónica avanzada, aprovechando un “apagón sensorial” para extraer al mandatario y a su esposa, Cilia Flores, antes de que la Guardia Nacional Bolivariana pudiera reaccionar.
A diferencia del SEAL Team 6, conocido por operaciones de eliminación de alto perfil, Delta Force se especializa en capturas complejas en entornos terrestres que requieren mantener con vida al objetivo para su posterior procesamiento judicial. Su flexibilidad operativa —según análisis de Military.com— permite “desmantelar células terroristas y capturar objetivos de alto valor” mediante supresión electrónica, infiltración sigilosa y maniobras de distracción aérea.
Un historial de misiones “imposibles”
La operación en Venezuela se suma a una larga lista de acciones atribuidas a esta unidad de élite:
1. Operación Just Cause (1989): apoyo decisivo en la captura del general Manuel Noriega en Panamá.
2. Guerra del Golfo (1991): localización de lanzaderas Scud y operaciones tras líneas enemigas.
3. Operación Red Dawn (2003): captura de Saddam Hussein en Irak.
4. Operación Black Swan: apoyo táctico para la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
5. Operación Kayla Mueller (2019): incursión en Siria que derivó en la neutralización de Abu Bakr al-Baghdadi.
“Ha sido mucha planificación y mucha gente y militares muy buenos”, afirmó Donald Trump, en una referencia implícita a estos operadores que, por razones de seguridad nacional, no revelan identidades ni reciben reconocimientos públicos.






