Por Juan Antonio Ovalles Pérez
Consultor Experto en Control & Auditoría
La corrupción y el clientelismo político han sumido al país en una crisis profunda, y el caso SENASA es un ejemplo flagrante de ello. El manejo irresponsable y abusivo de los recursos públicos ha tenido un impacto devastador en la salud y el bienestar del pueblo dominicano, exacerbando las ya difíciles condiciones de vida de la población.
Es imperativo que la clase política reflexione seriamente y asuma su responsabilidad de administrar los recursos del Estado con eficiencia, transparencia y compromiso.
La cultura de enriquecerse a costa del erario público debe ser erradicada de raíz. Es hora de sustituirla por una cultura basada en el servicio, la honestidad y la transparencia. La estabilidad institucional, el desarrollo sostenible y la paz social de la nación están en juego.
Es fundamental que los líderes políticos trabajen auténticamente por el bienestar y el desarrollo del pueblo dominicano, y no en función de intereses particulares o ambiciones individuales. La rendición de cuentas y la transparencia deben convertirse en pilares innegociables para garantizar un futuro próspero y equitativo para el país.



