El exvicepresidente Rafael Alburquerque salió con una declaración que huele más a estrategia política que a preocupación real: anunció que la Fuerza del Pueblo marchará el 30 de este mes porque, según él, “el gobierno está conduciendo al país como un barco a la deriva”.
Pero vamos al fondo del asunto: La marcha está anunciada como un cierre de sus Congresos internos… y de repente la convierten en una “defensa del país”.
Ahí mismito se nota el giro político.
Comparar la República Dominicana con un “barco a la deriva” es parte del libreto opositor que están tratando de imponer desde hace días.
El problema es que para sostener esa metáfora hay que tener más que frases dramáticas… y la Fuerza del Pueblo se está quedando corta.
Entonces agarran la tormenta Melissa y el colapso de un tramo de la circunvalación de Baní para reforzar su discurso. Y sí, es verdad que lo ocurrido en Baní es grave y merece explicación seria. Pero utilizarlo como gasolina política para decir que “todo es un desastre” es otra historia.
Protesten, marchen, hagan su masa… eso es democracia. Pero no relajen así, que no estamos en un barco a la deriva, ni la tormenta Melissa fue un apocalipsis, ni la circunvalación de Baní es la radiografía completa del país.
El que quiera movilizar, que movilice. Pero que no subestimen la inteligencia de la gente con metáforas de naufragio.



