Economía Opinión

INFAMICASA: Una salida estructural a la crisis de financiamiento en el sector vivienda

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Por Frank E Guerrero

Una problemática persistente

El sector construcción en República Dominicana atraviesa una de sus mayores tensiones estructurales: la dificultad de las familias dominicanas para acceder a viviendas por las altas

tasas de interés, y la limitada capacidad de los constructores para obtener financiamientos Interinos sin encarecer los proyectos. A pesar de los esfuerzos del Gobierno, mediante la

liberación de recursos del encaje legal por el Banco Central y otros mecanismos de política

monetaria, el resultado no ha sido suficiente para dinamizar el acceso a la vivienda ni para

garantizar una respuesta al enorme déficit cualitativo y cuantitativo que se registra en nuestro

país.

Los programas oficiales, como “Mi Vivienda” y “Familia Feliz”, han tenido resultados

limitados frente a la magnitud del déficit habitacional y la creciente presión de los costos

financieros. La demanda existe, pero la falta de liquidez y de instrumentos de garantía

adecuados crea un cuello de botella que frena tanto a las familias como a los desarrolladores.

La necesidad de un cambio estructural

El problema no radica únicamente en la falta de recursos, y me atrevería asegurar, que tampoco

en el precio final de la vivienda, sino en la ausencia de un mecanismo institucional que

garantice liquidez y estabilidad al mercado hipotecario. Sin este puente financiero, las medidas

coyunturales, como la flexibilización del encaje legal y especialización de recursos por

facilidad de liquidez rápida, se diluyen sin lograr un impacto sostenido en el acceso a viviendas

dignas.

Es aquí donde cobra relevancia un instrumento ya previsto en la legislación dominicana: el

Instituto para el Fomento, Acceso y Garantía para Mi Casa (INFAMICASA), establecido

mediante la Ley 160-21, pero que hasta la fecha no ha sido puesto en operación.INFAMICASA como solución estratégica

INFAMICASA puede desempeñar un rol transformador al estilo de las Government-

Sponsored Enterprises (GSE) de Estados Unidos, como Fannie Mae y Freddie Mac. Estas

entidades no otorgan préstamos directos, sino que compran hipotecas a bancos y prestamistas,

las agrupan en valores respaldados por hipotecas y los colocan en el mercado de capitales. De

esa manera, aseguran que siempre exista liquidez disponible para que los bancos sigan

prestando a nuevas familias, con condiciones más asequibles.

Un INFAMICASA activo podría:

 Dar liquidez al sistema financiero, adquiriendo hipotecas de los bancos y permitiendo

que estos continúen otorgando nuevos préstamos.

 Reducir costos de financiamiento, al promover condiciones más competitivas para las

familias dominicanas.

 Fortalecer a los constructores, al crear mecanismos de financiamiento interino más

eficientes y menos costosos.

 Impulsar la estabilidad del mercado inmobiliario, evitando crisis recurrentes por

falta de liquidez.

 Canalizar inversión privada y extranjera, al convertir las hipotecas en valores

respaldados y atractivos para los inversionistas.

Un llamado a la acción

La creación de INFAMICASA ya no requiere legislación: requiere decisión política y voluntad de implementación. Con este instituto en operación, República Dominicana podría dar un salto cualitativo en la política habitacional, pasando de medidas coyunturales a un esquema estructural de financiamiento inclusivo y sostenible.

La vivienda es un derecho, pero también es motor de desarrollo económico. Poner en funcionamiento a INFAMICASA sería garantizar que el sueño de la casa propia sea alcanzable para miles de familias dominicanas y que el sector construcción recupere su papel como uno de los principales dinamizadores de la economía nacional