El Pregonero, Santo Domingo.-La psicóloga clínica y especialista en enfermedades de transmisión sexual, Lisset Ramírez, advirtió que el principal obstáculo que enfrentan los pacientes con VIH en República Dominicana no es únicamente la condición de salud, sino el rechazo social y laboral derivado de la desinformación y los prejuicios.
Ramírez explicó que persiste la creencia errónea de que un paciente con VIH representa un riesgo de contagio en la vida cotidiana o en el entorno laboral. “Aquí todos piensan que un paciente de VIH es una bomba a punto de explotar, y no es así. Es una condición que, si se atiende, permite a la persona llevar una vida normal”, subrayó la experta al ser entrevistada en el programa Sin Rodeos del periodista Alix Padilla
De acuerdo con el Consejo Nacional para el VIH y el Sida (Conavihsida), en 2023 unas 79,000 personas vivían con el virus en el país, aunque organizaciones como AHF RD calculan que la cifra podría haber aumentado a 84,000 casos a la fecha.
La especialista denunció que empresas dominicanas exigen pruebas de VIH sin consentimiento como requisito de contratación o permanencia, a pesar de que la Ley 135-11 lo prohíbe por atentar contra el derecho fundamental al trabajo. Señaló que esta práctica es demandable, pero muchos pacientes prefieren no accionar legalmente para no exponerse públicamente.
Asimismo, Ramírez alertó sobre casos de discriminación en hospitales públicos, donde se ofrece un trato desigual a pacientes seropositivos e incluso especialistas de distintas ramas médicas se niegan a atenderlos.
La experta llamó al Ministerio de Trabajo y al sector salud a asumir una mayor responsabilidad en la protección de los derechos de estas personas y a reforzar las campañas de información para eliminar los mitos en torno al VIH/SIDA.
Se recuerda que, según las estadísticas de ONUSIDA el número de pacientes positivos al virus aumentó de 39.4 a 40.8 millones en todo el mundo.
Asimismo, el informe señala que más de 39.4 millones son adultos y 1.4 millones niños. Las mujeres y las niñas representan el 53%.
Luego del recorte de fondos estadounidenses a la labor humanitaria, Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA, advirtió que 6.3 millones de personas morirán en los próximos cuatro años.



