Por Abril Peña
Los gatos no ladran. No obedecen. No nos buscan para agradar.
Por eso, en muchas culturas —incluyendo la nuestra— han sido vistos como “menos mascotas” o incluso “animales ingratos”. Pero su historia está ligada a la humanidad desde hace más de 9,000 años: desde Egipto hasta los memes virales de hoy, el gato ha sido símbolo de independencia, misterio y resistencia.
El 8 de agosto, declarado por el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW), no solo celebra su compañía: también recuerda cuántos son abandonados, maltratados o asesinados por no encajar en nuestras expectativas.
¿Y en República Dominicana?
La Ley 248-12 de Protección Animal establece sanciones para quienes maltraten o abandonen animales domésticos.
Pero en la práctica:
No hay registros oficiales de cuántos gatos son abandonados cada año.
No existe un sistema nacional de refugios ni control de población felina.
Las esterilizaciones dependen de ONGs y campañas voluntarias.
En redes abundan los casos de envenenamientos, mutilaciones y crueldad, sin consecuencias legales.
Mientras tanto, miles de gatos sobreviven en parques, calles, solares baldíos, edificios en obra gris… siendo alimentados —a veces— por ciudadanos anónimos que actúan donde el Estado no llega.
Un maltrato cultural, no solo físico
Muchos dominicanos aún creen que el gato “no sirve”, que “es malo para la casa”, que “trae mala suerte”. Esa narrativa, heredada del miedo y la superstición, justifica desde el abandono hasta la violencia.
Pero detrás de ese desprecio, se esconde una pregunta más profunda:
¿Por qué nos molesta tanto un ser que no obedece?
El gato como espejo social
El desprecio al gato no es por su tamaño, ni por su utilidad. Es porque no se subordina. No se deja dominar. No se arrodilla.
Y eso, para quienes han sido educados en jerarquías de obediencia y control, es intolerable.
El maltrato animal no nace solo de la crueldad. Nace también de la frustración con todo lo que no entendemos o no podemos controlar.
¿Qué podemos hacer?
Esteriliza, adopta y educa: el abandono no se resuelve con indiferencia.
Exige que se cumpla la Ley 248-12 y que se sancione el maltrato.
Educa a niños y jóvenes sobre empatía hacia todas las formas de vida.
Apoya a quienes alimentan colonias felinas o promueven adopciones.
Defender a los gatos no es una moda. Es una señal de qué tan humanos somos. Este 8 de agosto, no compartas solo una foto de tu minino. Haz algo por los que no tienen hogar. Por los que viven escondidos entre bloques, techos y basureros. Porque en un país que aún lucha por la empatía, el gato es símbolo de todo lo que aún no sabemos cuidar.



