Por Rosa Iris Luciano
El Pregonero, Santo Domingo. – El comunicador Luisin Jiménez respondió con ingenio y picardía a una anécdota contada por el humorista Elvis Manuel de Jesús, mejor conocido como “El Nagüero, ”, en la que una mujer confesó que el único hombre que captó realmente su atención durante una actividad fue quien no la miró dos veces. El comentario sirvió de entrada para que Luisín desarrollara su teoría sobre la indiferencia como herramienta de conquista y de corrección de conducta marital.
“El hombre es muy dado al halago, pero hay algo más poderoso: la indiferencia bien usada”, sostuvo Jiménez. A modo de ejemplo, recordó la actitud del famoso seductor Porfirio Rubirosa, quien, rodeado de mujeres bellas, prefería mantenerse apartado, sin mostrar interés inmediato.
“Mientras todos se le acercaban, él hablaba de otra cosa, saludaba a todas, pero ignoraba a la que más quería impresionar. Eso las desconcertaba y las atraía”.
Pero el comunicador no solo se quedó en el plano del coqueteo. Con el estilo directo que le caracteriza, aprovechó para aconsejar a las mujeres que sufren por sus maridos parrandistas o mujeriegos:
“Después de hablarle y hablarle, si no lo vas a dejar, muéstrale indiferencia. No te quejes más. No pelees. Déjalo que se vaya, arréglale la ropa, pregúntale cómo le fue… sin sarcasmo. Y eso, amiga mía, le va a hacer más ruido que cualquier grito”, señaló entre risas.
“Cuando un hombre está acostumbrado a los reclamos, y de repente encuentra silencio y buena cara, se asusta, se pone chivo”, concluyó Jiménez, reiterando que la indiferencia bien ejecutada no sólo es seducción, sino corrección.
El intercambio, cargado de humor y sabiduría popular, dejó en claro que en el mundo de las relaciones como en la política y la comunicación no siempre gana el que más dice, sino el que mejor sabe cuándo callar.



