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Día mundial del reciclaje: reciclar es más que una acción, es una decisión de país

Por Abril Peña

Hay fechas que no deberían pasar desapercibidas. El Día Mundial del Reciclaje, celebrado cada 17 de mayo, no es solo una efeméride ambiental. Es un recordatorio urgente. Porque en una isla que produce más de 14,000 toneladas de basura al día, de las cuales menos del 5% se recicla, la sostenibilidad no es un lujo: es una necesidad nacional.

Reciclar, reducir, reutilizar. Tres verbos que suenan bonitos en los discursos, pero que todavía no se traducen en una política pública robusta ni en una cultura ciudadana masiva. Aún seguimos enterrando toneladas de plásticos en Duquesa y en vertederos improvisados por todo el país, como si no existiera mañana. Pero el mañana está aquí. Y huele a humo, a lixiviados y a oportunidad perdida.

Ahora bien, no todo está perdido. En los últimos años han surgido señales alentadoras. Empresas como Cappla RD están exportando toneladas de papel, cartón y aluminio reciclado. La Cervecería Nacional Dominicana, con su plataforma NUVI, ha reactivado el ciclo de retorno de botellas, un gesto que parece pequeño pero que evita millones de envases en vertederos.

Desde el Estado, el Ministerio de Economía y el MICM han iniciado esfuerzos más articulados, incluyendo la creación de una Plataforma Nacional de Acción sobre los Plásticos y el fortalecimiento de las normativas sobre residuos. Incluso Obras Públicas ha dispuesto contenedores para separar basura en puntos clave. ¿Basta? No. ¿Es un inicio? Sí.

Pero aquí es donde viene la parte incómoda: reciclar no es solo tarea del gobierno o de las empresas. También lo es de cada ciudadano. De cada hogar que decide si tira la botella al zafacón común o la lleva al punto de recolección. De cada comunicador que prefiere hablar de farándula en vez de educar sobre medio ambiente. De cada político que promete limpieza en campaña y olvida que la basura también es política.

Reciclar, en un país como el nuestro, es un acto de rebeldía contra la desidia. Es rechazar la resignación. Es decidir que no queremos seguir siendo una nación que contamina sus ríos, sus playas y sus pulmones, y que puede —si quiere— apostar por una economía circular que genere empleos, dignidad y sostenibilidad.

Este 17 de mayo no basta con subir un post en redes con el símbolo de reciclaje. Hace falta asumir el compromiso. Porque si no cambiamos nosotros, no cambiará nada. Y si no reciclamos futuro, terminaremos tragándonos nuestro pasado… envuelto en plástico.

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@abrilpenaabreu