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Precandidaturas presidenciales del PRM: Entre estrategias y realidades del voto

Jorge Lendeborg


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Recientemente, conversaba con mi amigo perremeísta, Elmy Piña, analizando los perfiles de los precandidatosdel Partido Revolucionario Moderno (PRM) con miras a las elecciones presidenciales de 2028. Coincidimos enque, hasta el momento, el candidato a vencer parece ser el ministro de Turismo, David Collado, quien ha trabajadode manera constante en forjar su imagen presidencialdurante los últimos diez años.

Sin embargo, no podemos subestimar la popularidad y carisma de la actual alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, ni el liderazgo del doctor Guido Gómez Mazara, quien, en pocos meses al frente de INDOTEL, ha demostrado una notable capacidad gerencial, integridad y eficiencia, consolidando así su imagen como una opciónseria y presidenciable.

También figuran en la contienda otros nombres con estrategias diversas: el director de Aduanas, Eduardo «Yayo» Sanz Lovatón; el exministro de Educación y figura clave de la base del PRM, Roberto Fulcar; eldirector del Gabinete de Políticas Sociales, Tony Peña Guaba; el director del Instituto Nacional de RecursosHidráulicos, Wellington Arnaud; y el actual director de la CAASD, Felipe “Fellito” Suberví.

Durante mi conversación, le explicaba a Pina que loscandidatos de hoy, no solo del PRM sino de todos lospartidos, parecen ignorar que el votante ha cambiado. A pesar de que aún existe un nicho de electores que decide su voto el día D o influenciado por símbolos nacionalescomo una foto de Emilio Prud’Homme y José Reyes, la realidad es que el voto en esta era es un proceso que atraviesa un embudo:

1. Reconocimiento: El votante primero identifica la figura.

2. Simpatía: Luego desarrolla una afinidad hacia esafigura.

3. Interés: Se interesa por las posiciones e ideas del candidato.

4. Intención de voto: Finalmente, considera seriamentevotar por esa persona.
5. Conversión: El voto se concreta.

Este embudo exige estrategias bien pensadas y adaptadas al contexto de la innovación y transformación digital, un aspecto que muchosprecandidatos no terminan de comprender.

He observado que algunos precandidatos del PRM se concentran únicamente en el alcance: invierten en redes sociales, podcasts, reuniones de grupos o, peor aún, encreer que nóminas y sobres construyen una candidaturasólida. Este método es como edificar una torre sobrearena movediza, sin columnas de soporte.

La consolidación de un proyecto político, crucial para eléxito, se pasa por alto. Aquellos que basan sus candidaturas en “sobres” o nombramientos corren elriesgo de que, el día de las elecciones, un sobre másgrande robe a sus votantes.

Este enfoque superficial explica por qué las encuestas de simpatía interna no son sostenibles en el tiempo. Si tuproyecto no tiene fundamentos sólidos, lo que se midecomo simpatía hoy podría convertirse en desilusiónmañana.

Exhorto a los precandidatos del PRM y de otros partidos a reevaluar sus estrategias de conquista del voto. Los“views” y los “likes” no son votos. Tampoco lo es la simpatía basada únicamente en nombramientos.

Como dice un amigo mío: “En los procesos electorales no hay sorpresas, solo sorprendidos.” Y aquellos que fundamenten sus proyectos sin bases sólidas serán, inevitablemente, los sorprendidos de este proceso.

El camino hacia 2028 apenas comienza, pero ya se vislumbran quienes entienden las reglas del juego y quienes aún están atrapados en viejas prácticas que yano conectan con un electorado que ha evolucionado.