El Presidente de un país es un símbolo del mismo, nos representa a todos, incluso de aquellos que no hayan votado por él, aún no lo fuese, el respetarle es una indicación de valores básicos y en teoría debería extrapolarse a todos, un ejemplo de cómo debemos de comportarnos con nuestros semejantes, sin embargo en la involución social en la estamos sumergidos, insultar a cualquiera vía redes sociales, difamar e injuriar es un deporte nacional, ante la imposibilidad de tiempo y económica de hacer pagar al difamador, pero cuando se hace contra el presidente, como deporte, significa que vamos de castaño a oscuro, permitirlo, es abrir una puerta que no queremos, puede verse anticuado, pero las buenas maneras, el respeto, los valores, no deberían de pasar de moda, es una muestra de lo que somos como ciudadanos y es una muestra ante el mundo de lo que como país estamos dispuestos permitir.
La gente tendrá que aprender a la buena o a la mala, que las reglas no son un papel de baño y que les guste o no les guste no se puede permitir que todo el gallo loco gane views atacando al presidente, es un precedente nefasto, que debe ponérsele un punto y final, ya se ha permitido que se usen las redes sociales, casi para cualquier cosa y el resultado es este efecto contagio, donde la vulgaridad y el irrespeto es lo que vende y lo contrario es ser popi y nada que ver, en vez de evolucionar, estamos retrotrayendonos al atavismo y el atraso y ese el menor de los males, porque es un síntoma de una enfermedad que puede llevarnos a derroteros sociales que no vale la pena recorrer, empiecen a dar ejemplo.



