Opinión Política

Danilo y Abinader siguen la misma estrategia desde la Presidencia

Por Fausto Montes de Oca


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Cuando Danilo Medina se reunió con todos los aspirantes del PLD para comunicarles que salieran a aspirar y que él no volvería a presentarse como candidato, además de que el mejor valorado en las tres encuestas sería el elegido para enfrentar a Leonel Fernández, los precandidatos se lanzaron a recorrer el país. Aspirar a la presidencia con un presidente que de forma solapada está aspirando a continuar, es como intentar subir un palo encebado, una situación que vivimos con el fenecido Reinaldo Pared en Las Terrenas, donde los dirigentes del PLD se escondieron y recibieron instrucciones de no dar apoyo a ningún precandidato.

Este escenario se repitió en Constanza, mi municipio. Solicité a mi prima, una dirigente clave del distrito municipal de La Sabina, que recibiera a Reinaldo Pared en su casa.

Su respuesta fue: ‘Lamento decirte, primo, que el ingeniero Díaz, jefe político de Danilo en Constanza, nos ha solicitado no recibir ni comprometernos con ningún precandidato, debido a la vuelta del presidente…’ Danilo utilizó a los precandidatos del PLD como peones para avanzar y distanciarse de la política, dejando el escenario listo para la competencia entre los “precandidatos”.

Con el paso del tiempo y la lucha patriótica de Leonel Fernández, sumado a la llamada telefónica de Pompeo, Medina se vio obligado a cambiar de estrategia, dando paso a la llegada de Gonzalo.

Este último era el plan B de Danilo Medina, demostrando que nunca tuvo la intención real de abandonar su deseo de reelegirse.

Hoy en día, Abinader replica esta estrategia al reunir a 7 perremeistas con aspiraciones presidenciales, instándoles a no atacarse entre ellos. Presenta un guion creíble, incluso estableciendo fechas para la renuncia de sus cargos en el gobierno, con el objetivo de dejar en claro que habla en serio.

Mientras tanto, Abinader avanza discretamente y se reúne con una oposición que fue debilitada durante la campaña electoral, esperando que asuma parte del costo político de las reformas.

Al final, seguirá el ejemplo de Danilo Medina desmontando a los precandidatos que ha impulsado, presentando al país un guion similar al de Medina, repitiendo la historia para quizás escuchar de nuevo el teléfono sonar, o escuchar al pueblo llevando a su líder en hombros y gritando: ‘¡Volvemos pa’ lante!'»