Editorial

!Estamos mal, muy mal !

El Pregonero
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Lo de este país no tiene madre, ni padre en la historía, ver 6 niños tirados muertos en el medio del mundo, como si fuesen basura, sólo puede suceder en una cosa que no es un país, un lugar donde las instituciones no funcionan y donde las cosas con patas que transitan pagan impuestos a veces, pero que han perdido aquello que les hace ser, seres humanos, que es el corazón para sentir empatía y amor por el prójimo, cerebro para hacer las cosas bien y corazón.

Ni el personal de hospital, ni el de funeraria, ni el del cementerio conservan humanidad alguna, porque sólo así se puede explicar, no sólo la falta de cumplimiento de los protocolos establecidos,  si no el desapego a una mínima regla emocional que les dijese que lo que estaban haciendo estaba mal y el descaro con que todos escurren el bulto, sólo hay que pensar que más harán cuando nadie les ve y con la certeza de que no van a ser descubiertos.

Esto debe preocuparnos a todos, el hasta dónde hemos llegado, cuando una sociedad pierde la capacidad de asombro, la empatía, el amor por el prójimo, entonces es una máquina sin alma que escupe seres iguales y dónde solo valdrá el que tiene mientras tenga claro está, la violencia desmedida y todas las cosas dignas de pesadilla que a diario vemos, no son más que el reflejo de esta sociopatíq colectiva en la que nadie siente ni padece.

Estamos mal muy mal.