Por Laura Massiel Anico
En la búsqueda del bienestar, es necesario tomar en cuenta nuestro entorno. No solo nuestra salud o lo intrínseco como individuos. Sino también el exterior, nuestro medio ambiente. A diario solemos arroparnos de noticias trágicas, informaciones problemáticas, casos sin resolver. Los medios nos bombardean de todo ese ruido, de todo este tipo de contaminación. Y muchas veces no hacemos nada al respecto, nos quedamos estancados, esperando que los demás intervengan.
Quizás algunos no tengan sangre de aguerridos, revolucionarios o defensores de los derechos humanos. Pero el hecho es que la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) declaró el año pasado, el jueves 28 de julio del 2022, que todas las personas del mundo tienen derecho a un medio ambiente saludable. Por lo tanto, es propicio que salgamos a defender ese derecho, con nuestro propio accionar.
Porque unidos somos más y solo así existirán los cambios.
De nada sirve, que siempre sea un solo grupito de jóvenes que esté dispuesto a dialogar en los foros sobre el medio ambiente. De nada servirá, que solo un grupo sea el que organice las jornadas de reforestación y limpieza de playas. No servirá de nada, con la contaminación incesante en todas sus vertientes y en todas las comunidades.
Resulta un poco incómodo pensar, que la contaminación de nuestro medio ambiente solo se encuentra en el campo o zonas costeras. Solo porque las autoridades realicen buenas y efectivas prácticas en las ciudades. Cuando se necesita más que eso, se necesita del esfuerzo de todos. De crear conciencia en nuestros hogares, desde el uso racional de nuestros recursos naturales y materiales.
Hacen falta más campañas de concientización en los medios, pero no solo por conmemorar fechas en el calendario. Mucha voluntad hace falta, hay que accionar, sin tener que buscar culpables.



