De todo se aprende y República Dominicana tiene lecciones duras que aprender de las tragedias de los últimos años y podríamos quitar las últimas y decíamos que de todas, porque además de la estela de dolor que han dejado tras de sí, parecemos haber aprendido poco o nada de ellas, puesto que todas parecen tener algo en común, la falta de supervisión y de régimen de consecuencia que resultan en estas tragedias y no es por falta de leyes, porque de esas sobran, lo que falta es voluntad política de hacerlas cumplir.
Esperemos que esto nos sirva de amarga lección y hagamos lo qué hay hacer, para sacar fábricas de zonas no aptas, para evitar almacenamiento de productos altamente inflamables sin las medidas de seguridad adecuadas, para que los empleados tengan claro que hacer en casos de emergencia y las salidas de emergencia estén visibles, para que las unidades de quemados estén lo suficientemente preparadas para recibir y atender, para que las plantas eléctricas funcionen automático, para que los bomberos y equipos de rescates reciban un sueldo digno y condiciones dignas de trabajo, en resumen para que funcionemos acorde a un país con uno de los PIB mas altos de la región lo que debería de servir para algo más que hacer campaña y mantener la estabilidad macroeconómica.



