Por Benjamín Castillo
Hoy 26 de noviembre se conmemora un aniversario más del “Día Nacional del Merengue”, recordemos que desde el 2005 este día esta´ institucionalizado mediante el decreto 619-05 en honor a que en 1854 apareció publicada por primera vez la palabra “Merengue” en el periódico ‘El Oasis”.
El 30 de noviembre del 2016 El Comité intergubernamental para la salvaguardia del patrimonio de la UNESCO, declaró como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad al Merengue.
Orquestas tradicionales establecidas desde mucho tiempo, así como figuras del ritmo no han podido capitalizar, ni la celebración del día del Merengue, ni la recién declaración ya mencionada, para conectar el cadencioso ritmo, propio y autóctono de los dominicanos, con las nuevas generaciones que prefieren a los mal llamados “Artistas Urbanos”.
El Merengue cuya estructura instrumental primera tiene representación de la confluencia de las tres culturas, teniendo en el acordeón la Europea, en la tambora la Africana y en la güira o güiro la Taina, fue evolucionando hasta llegar a posicionarse en uno de los géneros musicales más bailados y contagiosos del mundo.
Este ritmo a lo largo de su existencia había soportado investidas como la del presidente Ulises Francisco Espaillat, quien hizo una ardua campaña en contra del Merengue y aun así no logró erradicarlo. Nunca antes el merengue había tenido un letargo tan extenso y que aparentemente no vislumbra tener fin.
¿Qué pasa con el merengue y sus exponentes que no conectan con las nuevas generaciones?
Entendemos que no hay que cambiar mucho para lograr esta conexión, basta con ajustar los códigos de comunicación de manera que la juventud se sienta identificada con los mismos.
Recordemos el fenómeno Coco Band a principio de los noventa, que con su Merengue basado en unas letras de tipo refranero y con unos que otros cortes en los arreglos musicales, se adueñaron del ritmo por más de una década.
Pongamos un ejemplo palpable: si usted le pone “Me da la calambrina”, Merengue muy popular en los años 80’s, a un joven probablemente no le haga caso, pero si le pone uno que tenga la misma idea (Lead Motive) diciendo “Me da el teketeke” es posible que logre su atención, entonces no es lo que se dice, sino como se dice, ahí está desde nuestro punto de vista uno de los problemas del merengue en la actualidad.
En una entrevista al destacado artista, músico y de larga data Dionis Fernández, realizada por el presentador Michael Miguel Olguín, en su programa De extremo a extremo declaró que el asunto radica en la promoción radial “payola”.
Sea una o sean múltiples las causas de “El sueño del merengue” hay que pensar en un cambio, no de su base rítmica, sino de sus letras y hasta de sus exponentes; dejar que los merengueros tradicionales nos sigan gustando a los que no somos de la era digital y que con los jóvenes se comuniquen gente de su generación haciendo merengue de calidad, claro.



