Aquí queremos justicia para una cosa y para la otra no, incluso los criminales más nauseabundos deben de otorgársele el debido proceso y no porque se lo merezcan, si no por simple sentido de supervivencia, hoy le violan sus derechos a ellos y mañana puede ser a nosotros y por serio que uno sea, nadie esta exento de verse ante la justicia alguna vez, por eso la misma debe ser igual para todo el mundo.
Los refranes están llenos de sabiduría, cuando se dice que si ves la barba de tu vecino arder pon la tuya en remojo, no se miente, hoy le pasó a un delincuente, mañana cualquier policía puede pegarnos un tiro y se quedará igual, en una sociedad que se ha insensibilizado a tal punto que ejecutar a alguien en frente de niños, saber que fue así y no hace ni pasa nada, es algo que a fuerza de costumbre se ha normalizado.
Los supuestos intercambios de disparos se han vuelto algo cotidiano, con la diferencia que en este caso ni siquiera guardaron las formas, hay videos incluso donde se ve que sacan el cadáver y las autoridades tuvieron el tupén de mentir diciendo que expiró en un hospital.
Cuando ya no se le teme a la opinión pública, ni se respeta si quiera infantes, hay que preguntarse quien es peor si el delincuente muerto o sus ejecutores.
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