Hay instituciones que tienen mala suerte, Inabie parece ser una de ellas, no parecen dar pie con bola, dos directores, equipos e insumos dañados en almacenes, no ha habido un proceso de licitación que funcionase como se debe, quejas, quejas y más quejas y solo nos queda agradecer que no hayan intoxicado a los niños que están supuestos a alimentar.
Que tan difícil es manejar una licitación cerrada como esa donde ni siquiera se compite por precio si no que depende de otros factores y ni así parecen hacer los que otros han hecho primero que ellos y lo hacían medianamente bien.
En cuanto nos salen estos errores y estás licitaciones motrencas, ¿por cierto en que quedaría la investigación a los incunbentes anteriores?
Por lo pronto, la licitación por pan y galletas que se va a caer también.
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