Por Eddy Olivares
La necesidad de la existencia del gobierno se encuentra válidamente justificada en la reconocida obra El poder, del filósofo inglés Bertrand Russell, quien sostiene que “sin él, solamente un pequeño porcentaje de la población de los países civilizados puede esperar sobrevivir y ello en un estado lamentable de privaciones. Pero por otro lado, el gobierno implica desigualdades en el poder y los que tienen mayor poder pueden utilizarlo para conseguir sus deseos en oposición a los de la generalidad de los ciudadanos”.
En ese sentido, en su obra La transformación de la política, Daniel Innerarity nos recuerda que “se eligen los gobiernos, no los pueblos”, reconociendo, a seguidas, que “esta evidencia no resulta tan clara en la práctica, pues con frecuencia se gobierna lamentando tener enfrente un destinatario tan poco comprensible con la dificultad de la tarea”. A decir del referido autor, “Bertolt Brecht parodió esta circunstancia en la figura de un gobierno que, decepcionado por el pueblo que le había tocado en suerte, deliberaba sobre la posibilidad de disolverlo y elegir uno nuevo”.
Sin embargo, estos juicios no guardan relación alguna con el ejemplar comportamiento del pueblo dominicano frente al gobierno, al cual, tradicionalmente, le brinda su apoyo incondicional durante el primer año de gestión.
No se puede negar que la sociedad del Internet ha transformado la opinión pública y convertido la política en mucho más compleja que en el pasado. No obstante, en su esencia, se trata de la misma opinión pública que desde antes de Rousseau expresaba juicios morales coincidentes con la política, pero que, en la actualidad, más que por los tradicionales medios de comunicación de los grupos de poder, se forma libremente bajo el influjo de los incansables internautas que navegan sin barreras por las redes sociales.



