Por Dio Astacio
Lamentablemente la pandemia alcanzó el mundo. Nuestro paÃs desde marzo ha sido preso de ella. En ese entonces, elpasado gobierno cerró el paÃs por 25 dÃas de manera absoluta en el primer decreto, lo que luego se repitió por varias ocasiones. Debo decir que muy poca gente protestó. ¿Saben por qué? porque estábamos llenos de miedo.
Cuando el mundo está en caos, la iglesia está llamada a la sobriedad, cuando el temor y la angustia fruto de las circunstancias estén dominando al mundo, la iglesia debe tener otro norte. Porque la iglesia debe estar por encima de las circunstancias y basada en su Salvador, por ello la iglesia está llamada a orar, y no hacer como los que tienen intereses que siempre aprovechan cualquier oportunidad para intentar ser héroes. Cuidado con esto, pues puede ponernos en una posición de querer brillar aunque esto perjudique la imagen santa y mansa del pueblo de Dios.
Hay quienes hoy quieren ignorar el riesgo en el que estamos. La vida de mucha gente está en peligro, las salas de cuidados intensivos se están llenando y hay incluso pastores muriendo. El problema es más serio de lo que se dice y se ve. Es injusto que mientras nuestros médicos y personal de salud se agotan en los hospitales haya gente sacando provecho mediático de esto, haciendo que otros crean que se está jugando al encarcelamiento de las personas.
Las iglesias, como lo hicimos desde marzo hasta junio 2020, podemos hacer todos nuestros servicios vÃa online, podemos grabarlos y también podemos los pastores visitar a los enfermos en horario fuera del toque de queda. Ninguna acción religiosa está prohibida, excepto congregarse por el momento. Nada impide que sigamos haciendo la labor evangelÃstica o pastoral.
Absolutamente nada. Desde nuestro lugar tenemos vÃas para continuar haciendo la obra de Dios de multiples formas. La obra de Dios no se detiene, aunque no estemos todos agrupados en un lugar.
Esto irá variando conforme bajen las alertas, eso es lo que ha pasado en la mayorÃa de los paÃses. Es seguro que si ponemos de nuestra parte como pueblo, las cosas volverán a su nivel, pues todo tiene un ciclo. La Biblia dice que todo tiene su tiempo debajo del sol, y hay tiempo para ejercitar la prudencia.
Por favor no salgan, hoy la cantidad de casos es igual o peor que al inicio, por lo tanto debemos tener las mismas precauciones.
Ciertamente las iglesias respetamos el protocolo, pero también lo hacen los demás lugares, los salones de belleza, los restaurantes y también han sido cerrados momentáneamente. De lo que se trata aquà es de evitar agrupaciones y de mermar en algo el contagio. Los supermercados y los bancos no se han cerrado, porque si lo hacen seremos los primeros en decirles que abran.
Mantengan sus familias en casa. La Biblia dice: Que todo obra para bien, que debemos respetar a las autoridades, que toda autoridad es puesta por Dios, y creo que si lo hicimos de marzo a julio tranquilos ¿por qué no ahora? Debemos dar la milla extra, debemos dar la otra mejilla. Dice la Palabra que los mansos heredarán la tierra, que son bienaventurados los pacificadores. Entonces pensemos por un momento, ¿realmente es bÃblico incitar a la desobediencia?
Es cierto que no congregarnos trae más dificultades económicas y cúmulo de deudas, a eso se suma el trabajo de organizarse más, programarnos más para lo virtual y hasta pregrabar con tiempo, sin embargo, una sola vida que se pierda no justifica abrir nuestro templo. Tal vez en su iglesia usted tuvo la bendición de que ningún miembro o familiar muriera. En mi caso, lamentablemente vi pastores, lÃderes y familiares de nuestros miembros infectarse y morir.
¿Cómo glorificamos al señor, haciendo un llamado al desorden y a no obedecer un mandato presidencial o sometiéndonos y humillándonos a nuestro señor en oración, aun cuando sabemos que es una medida temporal y de control, que ha sido aplicada a la mayorÃa?
Usted dirá, que porque soy Enlace apoyo la medida, y tiene toda la razón, pues por ser enlace he recorrido todo el paÃs y he podido palpar la cruda realidad. Dudo que otros hayan visto lo que yo he visto, con el perdón si le ofende el decirlo tan crudamente. Mi consejo es que dejemos a los polÃticos que sigan siendo polÃticos, pero los pastores recordemos cuál es nuestro rol en medio de situaciones difÃciles como en la que nos encontramos, aun estemos participando de la polÃtica. Seamos pacificadores. Abrazos.



